Sensibilidad dental, ¿cuáles son las causas?
Ahora que se acerca el verano, con el aumento de la temperatura, es más frecuente el consumo de comidas o bebidas especialmente frías como refrescos con mucho hielo o helados. No es el único motivo, pero la ingesta de comidas o bebidas frías pueden desencadenar molestias o dolor en nuestros dientes debidos a una hipersensibilidad dental. A continuación vamos a ver en qué consiste esta patología y algunos consejos para su tratamiento.
La sensibilidad dental o hipersensibilidad dental es uno de los dolores bucales más comunes entre la población adulta. Si sientes molestias fuertes cuando ingieres comidas y bebidas frías o calientes o durante tu limpieza bucal, es muy posible que sufras de dientes sensibles y es importante que conozcas las causas para poder tratar el problema.
La sensibilidad de los dientes es causada por la exposición de la dentina, que es la parte más blanda del diente situada bajo el esmalte dental. La dentina contiene unos tubos microscópicos, que quedan expuestos cuando pierden la protección que les otorga el esmalte y el cemento que la cubren. A través de estos tubos, el calor, el frío y otros elementos externos, encuentran un acceso hasta los nervios y las células interiores del diente, activando la sensación de dolor por hipersensibilidad.
La sensibilidad dental suele aparecer entre los 18 y 40 años de edad. Pero, ¿cuáles son los síntomas y las causas de los dientes sensibles?
Síntomas de la sensibilidad dental.
Cuando sufrimos sensibilidad dental, el dolor siempre es intenso pero de duración muy corta, actuando solo cuando está en contacto con el estímulo que provoca el dolor.
Existen 3 grupos de estímulos que causan la sensibilidad dental:
1.- Estímulos térmicos: cuando ingerimos alimentos fríos o calientes (café, helado …).
2.- Estímulos osmóticos o químicos: cuando consumimos alimentos azucarados o ácidos (dulces, naranjas…).
3.- Estímulos táctiles o mecánicos: al cepillarnos los dientes o utilizar la seda dental o con el contacto de algún otro objeto sobre el diente.
Sin embargo, la sensibilidad dental es un problema muy fácil de diagnosticar, que a veces confundimos con otras patologías similares pero que no son exactamente lo mismo. Si el dolor no es detectado a raíz del contacto con un estímulo externo, o es difícil de localizar, entonces el diagnóstico no es de sensibilidad dental. En este caso, hay que tener en cuenta otras patologías como pueden ser una caries dental, un diente fracturado o un empaste deteriorado.
Causas de la sensibilidad dental.
Entre las causas más comunes para sufrir de dientes sensibles, existen las siguientes:
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Cepillarse los dientes con mucha fuerza.
Un buen cepillado es uno de los pilares principales de tu salud dental, pero aún existe un gran desconocimiento sobre cómo realizar este ejercicio diario de manera correcta. Cepillar tus dientes con mucha fuerza, hacerlo demasiadas veces al día o utilizar un cepillo de cerdas demasiado duras para tu boca, acelerarán el desgaste del esmalte de tus dientes y pueden llegar a ocasionar retracción de las encías.
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Consumir bebidas o comidas con ácidos.
Los alimentos cítricos como la naranja, el limón o la lima, los refrescos carbónicos como la naranja con burbujas y el azúcar provocan un efecto erosivo y de descalcificación sobre nuestros dientes, sobre todo a nivel de su cuello (en la línea de las encías).
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Usar pastas de dientes blanqueadoras.
Las pastas de dientes con efecto blanqueador contienen elementos abrasivos que producen un desgaste en el esmalte.
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Usar ciertos tipos de colutorio bucal.
Los niveles altos de peróxido de hidrógeno de algunos colutorios bucales pueden causar irritación en las encías y atravesar el esmalte de los dientes llegando a dañarlo si hacemos un uso excesivo de ellos.
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Rechinar los dientes.
La acumulación de estrés, la ansiedad y el agotamiento mental son a menudo manifestados por algunas personas a través del bruxismo, conocido más comúnmente como rechinar los dientes. Realizamos esta acción a raíz de la tensión que se ejerce sobre la mandíbula. En muchos casos es una acción que se realiza de manera inconsciente, por lo que es difícil de detectar. Rechinar los dientes causa un desgaste progresivo de la dentadura, dañando el esmalte y exponiendo la dentina.
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Gingivitis.
La Gingivitis es una inflamación de las encías causada por el sarro y las bacterias que atacan a los tejidos de soporte de los dientes (encías, ligamentos periodontales…). No es dolorosa cuando está presente pero sí puede causar sensibilidad en los dientes. No obstante, si no se trata al principio de su aparición, puede derivar en problemas más serios como la periodontitis.
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Recesión de las encías.
La recesión o retracción de encías es causada cuando la encía se retrae dando lugar a una recesión gingival y dejando expuesta la dentina y parte de la raíz del diente. Esto ocasiona la reducción de la capa protectora del diente generando sensibilidad dental. La recesión de las encías puede ser causada entre otras causas por infecciones bucales como la gingivitis, tratamientos periodontales o incluso por malas práctica de limpieza bucal y de cepillado como comentábamos en el primer punto.
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Edad.
Con el paso de los años existe un desgaste gradual del esmalte de los dientes. Es un efecto bastante común para el que existen algunos tratamientos que pueden reducir las molestias.
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Patologías generales.
Otras patologías no relacionadas en un primer lugar con problemas bucales pueden llegar a crear un ambiente ácido en nuestra boca que puede desencadenar en sensibilidad dental. Las patologías estomacales tales como la úlcera, condiciones psicológicas como la bulimia y condiciones profesionales como las de los catadores de vinos son algunos ejemplos.
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Tratamientos dentales.
Algunos tratamientos odontológicos como por ejemplo una ortodoncia pueden causar también molestias de hipersensibilidad dental de modo transitorio, los primeros días del tratamiento. En nuestra consulta de ortodoncia en Bilbao te explicaremos como poder disminuir esta sensibilidad los primeros días del tratamiento.
En el caso del blanqueamiento dental por ejemplo, esta sensibilidad también es frecuente durante el tratamiento.
Si en tu día a día sufres de esta dolencia al tomar bebidas calientes como el café, al comer o beber cosas frías como el helado o al consumir alimentos con niveles de ácidos más altos, debes visitar a tu dentista para que pueda estudiar y diagnosticar tu caso y ayudarte a solucionar el problema lo antes posible, previniendo futuras complicaciones.
Diagnóstico.
La hipersensibilidad dental tiene características similares a otras enfermedades como la caries y el esmalte o dentina fracturado o astillado o el dolor debido a la pulpitis reversible o la sensibilidad que puede producirse tras un tratamiento de blanqueamiento dental.
Como estas enfermedades y patologías también causan un dolor y sensaciones similares a la hipersensibilidad dental, antes de establecer un diagnóstico definitivo, hay que descartar estas enfermedades antes de aplicar un tratamiento específico contra la hipersensibilidad dental.
Una vez confirmado nuestro diagnóstico, podemos reproducir aquellos estímulos que producen la sensibilidad con el fin de confirmar el diente afectado y el sitio exacto en el que se produce el dolor. Una de las maneras de detectar el diente afectado es aplicando en los dientes:
- Estímulos térmicos: estímulos fríos y/o calientes. El frío es lo más común. Podemos aplicar agua caliente o fría, sprays, etc.
- Aire: con una jeringa aplicamos aire a cada diente hasta detectar el que produce el dolor en el paciente.
- Estímulos osmóticos: le damos a beber al paciente soluciones de glucosa que pueden generar la sensación de dolor para que así el paciente nos indique dónde le duele.
- Estímulos táctiles: Tocar la zona cervical del diente con sondas de exploración.
Tratamiento de la sensibilidad en los dientes.
Cuando sentimos dolor buscamos rápidamente remedios para la sensibilidad dental esperando encontrar alguna cosa que solucione lo antes posible nuestro dolor, pero lo cierto es que cada caso requiere de un estudio previo para poder entender el origen de la sensibilidad y decidir qué es mejor en cada situación, éstos son algunos de los tratamientos que se pueden realizar en una clínica dental:
- Restauraciones de composite en la zona afectada: Uno de los tratamientos más sencillos e indoloros para tratar la sensibilidad dental es la de aplicar composite en la zona afectada para que proteja el diente y dejes de sentir dolor. Es un proceso sencillo e indoloro con el que dejarás de percibir molestias.
- Injerto de encía: Si la causa de la sensibilidad es por una recesión dental, te pueden injertar tejido de encía en el lugar afectado.
- Endodoncia: Un tratamiento de conducto o endodoncia también podría ser una de las últimas soluciones a recurrir ante este problema si la sensibilidad es persistente. Se trata de un procedimiento en el que se llega al centro del diente, se elimina el nervio –por lo que ese diente ya no transmitirá dolor– y se rellena con un material biocompatible. Posteriormente se reconstruye el diente de la forma más respetuosa y menos invasiva posible.
- Aplicación de flúor en alta concentración: es un procedimiento sencillo e indoloro que en casos ligeros de sensibilidad ha ayudado a muchas personas. Consiste en acudir a la clínica dental y después de tu higiene profesional “barnizar” cada diente con una pasta que tiene una alta concentración de flúor lo que ayudará a remineralizar tu esmalte proteger la dentina de los estímulos externos.
Cómo evitar la sensibilidad dental.
Apostar por la prevención antes que la cura es el mejor tratamiento, por eso te invitamos a poner en práctica los siguientes consejos a fin de evitar la sensibilidad en los dientes:
- Mantén una buena higiene dental, utiliza un cepillo de cerdas suaves con una pasta recomendada por tu dentista, cepilla con menos fuerza y más repeticiones para eliminar eficazmente la placa dental y no te olvides de pasar la seda dental una vez al día.
- Evita las bebidas carbonatadas y azúcares. Si las tomas, bebe agua después, para equilibrar el nivel de ácido en la boca.
- No utilices tu boca como una herramienta (abrir bolsas, sujetar llaves, etc.).
- Si padeces bruxismo puedes preguntarle a tu dentista sobre la posibilidad de usar una férula de descarga.



