Implantes cigomáticos. ¿Qué son?
Los implantes cigomáticos son aquellos que se colocan en la parte inferior del hueso del pómulo, también conocido como hueso cigomático o hueso malar. De ahí su nombre.
Tienen la gran ventaja de que son adecuados para pacientes que no disponen de hueso maxilar en cantidad o calidad suficiente.
Los implantes cigomáticos son una innovadora solución odontológica diseñada para restaurar la sonrisa y la funcionalidad en pacientes con reabsorción ósea severa en el hueso alveolar del maxilar superior. A diferencia de los implantes convencionales, los implantes cigomáticos son tornillos de titanio de mayor longitud diseñados específicamente para anclarse en el hueso cigomático o malar.
Dependiendo de la cantidad y calidad del hueso disponible, se pueden recomendar diferentes enfoques. Esto podría incluir la colocación de 2 implantes cigomáticos combinados con 2 o 4 implantes convencionales.
Los dientes superiores van anclados naturalmente al hueso maxilar. Y sobre este potente hueso se encuentra el hueso cigomático. Lo localizas fácilmente con tus dedos porque es el que da forma al pómulo.
Cuando no hay suficiente cantidad de hueso en el maxilar, es posible anclar el implante al hueso cigomático, que es muy fuerte.
De este modo se consigue una gran estabilidad en los implantes y que estos puedan resistir la presión que ejerces al masticar.
Todo esto hace que el sistema sea ideal para sostener mediante estos implantes prótesis implanto-soportadas, que son las dentaduras postizas.
Este tipo de implantes fue desarrollado hace más de veinte años por el padre de la implantología moderna, el Dr. Branemark, pero no ha sido hasta hace unos años que la tecnología ha permitido que se realicen de modo predecible y seguro.
Usos de los implantes zigomáticos.
Debido a su complejidad y a que son considerablemente invasivos, los tratamientos con implantes cigomáticos normalmente se reservan para rehabilitaciones completas de la arcada superior de pacientes con una pérdida de hueso extrema en el maxilar; normalmente, personas mayores que llevan muchos años sin dientes.
Con todo, el hueso del cigoma ofrece una superficie muy buena para el anclaje y la osteointegración de los implantes y la tasa de éxito de estos tratamientos a largo plazo es muy alta, por lo que sí están recomendados para este perfil concreto de pacientes.
¿Cómo se colocan?
Para realizar uno de estos tratamientos, el implantólogo colocará dos implantes cigomáticos en combinación con dos o cuatro implantes convencionales (cigoma híbrido) o directamente cuatro de estos implantes en el hueso de las mejillas del paciente (cigoma duplo)
Los implantes cigomáticos se colocan en la clínica dental y solo requieren de anestesia local, aunque es uno de los tratamientos que, por su naturaleza y la del perfil de paciente, aconsejan que se recurra a la sedación consciente.
Los implantes zigomáticos permiten la colocación inmediata de la prótesis, reduciendo el tiempo de espera, y el paciente puede disfrutar de sus implantes en un plazo mucho más corto de lo habitual en este tipo de tratamientos.
Sobre estos, el implantólogo fijará una prótesis dental provisional de arcada completa: que permitirá al paciente tener dientes nuevos desde el mismo día de la intervención. Cuando los tejidos óseos y de la encía hayan cicatrizado, esta solución temporal será sustituida por una prótesis dental fija, que cubrirá toda la nueva sonrisa del paciente.
¿Cómo saber si es candidato a los implantes cigomáticos?
Es un procedimiento apropiado para aquellos pacientes que sufren una pérdida parcial o total del hueso maxilar, que han perdido los dientes a temprana edad o que han llevado dentadura postiza durante un periodo largo de tiempo y esto ha afectado a su estructura ósea facial. Además, también es indicado para aquellos pacientes que hayan sufrido anteriormente enfermedades periodontales.
Beneficios de este tipo de implantes.
Los implantes cigomáticos tienen otras alternativas como los implantes corticales o los injertos óseos. Sin embargo, tal y como le explicará nuestro Dr. Gregorio Comino, la tasa de éxito de los cigomáticos es, de forma frecuente, mayor que la regeneración ósea.
Además, se trata de una intervención más rápida y sencilla. El paciente con una pérdida ósea extrema puede recuperar sus dientes y calidad de vida muy rápido.
¿En qué se diferencian de los implantes tradicionales?
La diferencia principal entre un implante convencional y uno cigomático es la longitud del mismo y, también, el espacio anatómico donde va ajustado. En concreto, los implantes cigomáticos son una especie de tornillos anclados en la mandíbula superior, cerca del hueso cigoma denso. Aquí radica el éxito de su viabilidad, estos implantes de entre 30 y 52 milímetros llegan hasta el hueso de la mejilla garantizando su resistencia y durabilidad.
Los pacientes no necesitarán de injertos óseos previos haciendo que todo el proceso sea más rápido y efectivo. Una vez realizada la cirugía, el paciente recibe los dientes fijos después de tan solo 3 días.
Muchas personas preguntan también por la complejidad del procedimiento quirúrgico. Efectivamente el procedimiento es diferente y requiere de un cirujano con gran experiencia. Sin embargo, las molestias para el paciente son muy parecidas a las que tendría con un implante convencional.
Las diferencias entre los implantes cigomáticos y los tradicionales están asociadas a tres aspectos.
Material utilizado.
En cuanto a los materiales, el tornillo o implante cigomático es también de titanio, pero mucho más largo que el empleado en un implante tradicional.
Esto es así porque tiene que recorrer mucha distancia hasta llegar al hueso malar. Además, se coloca con inclinación diagonal.
Por indicación.
Pero la gran diferencia entre ambos implantes es su indicación: cuando hay hueso maxilar suficiente y de calidad, siempre se recomienda el implante tradicional. Si no se dan estas condiciones, es cuando podemos recurrir a un implante cigomático.
Tipo de hueso.
Y también tenemos que indicar que el tipo de hueso sobre el que van ambos implantes es diferente, ya que el hueso cigomático es más compacto que el hueso maxilar sobre el que se atornilla un implante tradicional.
¿En qué casos clínicos recomendamos efectuar este tipo de implantes?
Pérdida ósea parcial o total del hueso maxilar.
Especialmente cuando esa pérdida no puede rehabilitarse mediante una cirugía de elevación de seno maxilar o la remodelación ósea con injerto de hueso.
Enfermedades periodontales.
Cuando se sufren recurrentemente enfermedades periodontales, se suele producir pérdida ósea. Si se dan en la región posterior del maxilar, la zona es difícil de rehabilitar.
Rehabilitaciones orales complejas.
En casos que requieren técnicas de regeneración ósea, como los injertos o las elevaciones de seno maxilar, sin garantía de resultados esperados.
Imposibilidad de colocar implantes dentales tradicionales.
Ya sea por falta de masa ósea en el maxilar o porque la calidad de hueso no es la adecuada para sostener un implante.
Evitar someterse a una cirugía de injerto óseo.
Hay pacientes que no desean someterse al tradicional injerto de hueso porque es un poco latoso y tiene una probabilidad de éxito entre el 60 y 82 %.
Pérdida de dientes a edad temprana.
Cuando los dientes faltan desde hace muchos años (edentulismo), se produce una reabsorción del hueso, que no se ve estimulado por la mordida. Estos implantes permiten la colocación de una dentadura completa.
Uso de dentadura postiza durante mucho tiempo.
En ese caso es probable que esto haya afectado a su estructura ósea facial, algo que puede solucionar este tipo de implantes.
En todo caso, no solemos recomendar como primera opción este tipo de implantes a personas alcohólicas o fumadoras.
Tampoco a pacientes con enfermedades sistémicas no controladas o aquellos que toman medicación que contiene bifosfonatos, ya que el éxito de la operación se reduce en estos casos.
Y siempre que haya hueso suficiente y de calidad para colocar implantes convencionales, estos serán la primera opción a valorar.
Cuidados tras la operación.
Esta intervención quirúrgica te provocará inflamación y dolor moderado las primeras horas y es probable que posteriormente aparezcan hematomas en la cara, un pequeño sangrado nasal o algún derrame en el ojo.
Todo ello disminuye con el paso de los días y se alivia con analgésicos.
En algunas ocasiones puede aparecer sinusitis maxilar, ya que el tornillo pasa muy cerca del seno maxilar, para lo cual te recetaremos antibióticos orales como prevención.
Por tu parte, debes realizar tras cada comida una limpieza de tus dientes y boca, para ayudar a la recuperación de encías y hueso, evitando infecciones.
Así favoreces la osteointegración del implante dental.
Y al llevar una prótesis de carga inmediata, debes llevar dieta blanda durante ocho semanas y una vez terminado ese tiempo, evitar morder alimentos duros como frutos secos.
Si apareciese sensación de hormigueo o entumecimiento (parestesia) en el nervio cigomático, tendrás que esperar de 3 a 8 semanas a que desaparezca por sí solo.
Resultados de los implantes cigomáticos.
Con estos implantes se colocan dientes fijos y se recupera tanto la capacidad de masticar como la estética facial que se pierde con la falta de dientes o hueso maxilar.
Por otra parte, el postoperatorio es mucho más favorable para el paciente porque las molestias que notará tras la intervención serán mínimas, pudiendo así llevar una vida cotidiana totalmente normal. Su éxito también es mayor porque la prótesis que se coloca es fija y no se ve afectada por la pérdida de dientes ni por enfermedades periodontales.
Ventajas de los implantes cigomáticos.
Este tipo de implantes comparten ventajas con los tradicionales, pero otras son exclusivas:
- Permiten la colocación de dientes fijos cuando no dispones de hueso maxilar adecuado.
- Sustituyen a intervenciones más complicadas y menos predecibles.
- Solo es necesaria una operación quirúrgica, cuando otras opciones requieren al menos dos.
- Duran para toda la vida, quedando muy fijos.
- Dan lugar a un postoperatorio con menos molestias.
- No requieren la obtención de hueso de otras zonas del cuerpo.
- Alta tasa de éxito, porque estos implantes no se ven afectados por enfermedades periodontales o pérdidas de dientes.
- Posibilidad de colocar una prótesis provisional mientras se produce la osteointegración, que suele durar de 4 a 6 meses.
Aunque los implantes cigomáticos tienen una efectividad cercana al 100 %, no están libres de riesgos.
La principal complicación es la sinusitis, ya que el tornillo pasa por el seno maxilar. Solo suelen sufrirla un 3 % de los pacientes y se soluciona con antibióticos orales.
Ocasionalmente, puede darse una incorrecta osteointegración (al igual que sucede en un implante convencional), sangrados, o dañar a tejidos blandos o estructuras anatómicas colindantes.
Y, por supuesto, siempre que hablamos de implantes, hay que tener en cuenta que en los pacientes fumadores o que consumen alcohol habitualmente la tasa de éxito siempre se reduce.
Conclusión.
Los implantes cigomáticos son la mejor solución para pacientes sin hueso suficiente o calidad inadecuada, que hasta hace poco debían someterse a repetidas cirugías de injerto de hueso.
Gracias a ellos, se puede colocar una dentadura completa en la parte superior de la boca en una sola operación.
Esto requiere la intervención de un implantólogo con gran experiencia y una clínica dental dotada de las últimas tecnologías, ya que la operación debe ser milimétrica para no dañar otras estructuras faciales.










