¿Es malo hacerse un blanqueamiento dental?

¿Estás pensando en hacerte un blanqueamiento dental? Al igual que ocurre con otras partes de nuestro cuerpo, en nuestros dientes también se va reflejando el paso de los años y va dejando huella en ellos la adquisición de ciertos hábitos o algunas circunstancias concretas a lo largo de nuestra vida.

Aún así, no nos resignamos y queremos tener siempre una sonrisa lo más perfecta y blanca posible. Algo natural, puesto que una boca bien cuidada siempre nos hará sentir mejor con nosotros mismos, eliminando esos complejos que hacen que en tantas ocasiones la cubramos con la mano o evitemos ofrecer a los demás una amplia sonrisa en ocasiones que realmente lo merecen.

Esto mueve a muchas personas a plantearse la opción de recibir un tratamiento de blanqueamiento dental y, durante ese período de reflexión, es habitual que se lleguen a preguntar si se trata de un procedimiento seguro y de si sus dientes no llegarán a sufrir algún daño debido al mismo. Una duda que resolvemos de aquí en adelante.

¿Por qué se oscurecen y manchan los dientes?

El oscurecimiento y la aparición de manchas en los dientes pueden tener diversos orígenes. De manera natural, estos se van amarilleando resultado del desgaste del esmalte y de que la dentina adquiere unos tonos más anaranjados, pero también, a lo largo de nuestra vida realizamos acciones que contribuyen a perder el blanco original de nuestros dientes.

Ciertos hábitos alimenticios, como el consumo de café, de algunas frutas como la granada o el arándano, el té, el vino tinto o las bebidas de cola pueden impregnar la superficie de los dientes, que al tener una textura porosa es más propensa a que se adhieran los pigmentos propios de estos alimentos. Las comidas y bebidas ácidas aceleran el desgaste del esmalte dental. El tabaquismo, siempre perjudicial para la salud general y la bucodental, también contribuyen a la pérdida de blancura de nuestras piezas dentales.

La ingesta de algunos medicamentos, como los antibióticos tetraciclina o la doxiciclina en fases de desarrollo dental, así como los enjuagues bucales con clorhexidina en adultos, pueden hacer que aparezcan manchas en los dientes. El exceso de flúor (fluorosis) también puede dar lugar a desperfectos en el color de los dientes.

Mención aparte merece la necrosis de la pulpa dental, la cual aparece normalmente como consecuencia de un traumatismo en el diente y que termina ennegreciéndolo desde su interior.

Tipos de blanqueamiento dental

A la hora de blanquear las piezas dentales, este blanqueamiento puede realizarse de la cara externa del diente o por la zona interna del mismo, esta última tras la realización de una endodoncia.

El blanqueamiento dental externo que suele hacerse en las clínicas dentales se basa en el uso de férulas sobre las que se aplica una pequeña cantidad de gel blanqueante, un tratamiento que requerirá de la colaboración completa del paciente, que deberá seguir al pie de la letra las indicaciones del especialista.

En los casos en los que este tipo de tratamiento no sea suficiente, se aplicará un tratamiento blanqueante consistente en la irradiación de los dientes mediante una lámpara luz LED fría, un proceso denominado blanqueamiento por fotoactivación.

Dentro de la clínica dental también se realizan blanqueamientos dentales internos. Este tipo de blanqueamiento es muy habitual en casos de necrosis de la pulpa, así como en situaciones en las que el diente ha sufrido una infección severa, siempre una vez que se haya practicado el tratamiento de endodoncia necesario.

Últimamente también se observa cierta tendencia a usar productos blanqueadores domésticos, consistentes en férulas y geles blanqueadores, así como la presencia en el mercado de pastas de dientes con agentes blanqueantes.

¿Puede un blanqueamiento dental dañar los dientes?

Podemos decir que los blanqueamientos dentales son seguros al 100% siempre que sean llevados a cabo y supervisados por un especialista, que será quien mejor podrá asesorarnos sobre si realmente necesitamos este tipo de tratamiento y, en el caso de ser así, cuál será el método a seguir.

Para empezar, deberemos considerar si las manchas que queremos eliminar desaparecerán con el blanqueamiento, y es que, por ejemplo, con las tinciones derivadas del exceso de flúor o de algunos medicamentos es bastante difícil que el diente recupere una blancura completa.

Otro aspecto a considerar será la presencia de empastes en la boca del paciente, ya que estos no se verán afectados por el blanqueamiento, dando una sensación de poca uniformidad en el color en el caso de que estos empastes se encuentren en zonas especialmente visibles.

En el momento de la evaluación previa, el odontólogo deberá comprobar que el paciente no sufra de enfermedad periodontal, sensibilidad dental o esmalte excesivamente desgastado. En caso contrario, es bastante probable que desaconseje el blanqueamiento.

Aunque siempre es recomendable la realización de blanqueamientos dentales bajo la supervisión de un odontólogo especializado, como hemos comentado anteriormente, existen en el mercado productos blanqueantes mediante los cuales se pueden blanquear los dientes desde casa.

Blanqueamiento dental desde casa

En estos casos, deberemos ser especialmente cuidadosos con el producto que adquiramos, haciéndonos con él siempre mediante vías de confianza, como farmacias y, aún así, es recomendable que acudamos a nuestro dentista para que nos dé el visto bueno definitivo y nos aconseje sobre cómo llevar a cabo este tratamiento en nuestro propio hogar.

Tomando las debidas precauciones nos aseguraremos de que nuestra boca se encuentra en las condiciones adecuadas para blanquearnos los dientes, de que la composición del agente blanqueante (normalmente de peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida) y su concentración son las correctas y seguras, así como de tener conocimiento de las pautas más idóneas para el éxito de dicho blanqueamiento.

Mitos y verdades sobre el blanqueamiento dental

Mito: el blanqueamiento dental puede hacerme daño

No es perjudicial siempre que se sigan las instrucciones y esté supervisado por un profesional.

El blanqueamiento dental es un tratamiento que requiere de inicio una boca sana, por lo que antes de comenzar es importante pasar las revisiones odontológicas para asegurar que la boca del paciente cumple las condiciones adecuadas para blanquearse los dientes con total tranquilidad.

Verdad: la obsesión por el blanco perfecto puede traer consigo un problema bucodental

La blancorexia es la obsesión por tener los dientes blancos, lo que impulsa a las personas a realizarse tratamientos de blanqueamiento dental de forma frecuente, con tratamientos no profesionales y sin control médico. Esta situación puede afectar negativamente a la salud oral, sobre todo al esmalte dental.

Mito: el blanqueamiento dental sustituye a una limpieza bucal

Una afirmación falsa. El blanqueamiento es una técnica estética y en ningún caso sustituye a una limpieza. La limpieza elimina bacterias, refuerza el esmalte y protege a los dientes.

Verdad: el blanqueamiento dental puede causar sensibilidad temporal

Es posible experimentar cierta sensibilidad dental tras el blanqueamiento, pero suele tratarse de un problema temporal, que desaparece en unos pocos días. Los dentistas pueden recomendar productos desensibilizantes para aliviar el malestar.

Mito: todos los tratamientos son iguales

Existen multitud de tratamientos en el mercado para blanquear los dientes, sin embargo, someterse a una técnica no profesional y que no reúna las garantías necesarias, puede suponer un peligro para la salud bucodental: daños en el esmalte, aparición de manchas o hipersensibilidad.

Verdad: el efecto del blanqueamiento depende de los hábitos del paciente

El efecto blanqueante del tratamiento y la duración del mismo dependerá de los hábitos de cada persona. Es un hecho que las personas que fuman, tienen muchas más posibilidades de que sus dientes se oscurezcan.
Además, algunos alimentos y bebidas son incompatibles con el blanqueamiento dental, como el café, el vino o la salsa de soja, ya que tienen la capacidad de teñir el diente o generar manchas.

Mito: el blanqueamiento dental casero es igual de efectivo que el profesional

Aunque los kits de blanqueamiento casero pueden ayudar a aclarar los dientes, no son tan efectivos como los tratamientos realizados por profesionales. Los productos utilizados en la clínica son más potentes y seguros, y el proceso es monitoreado por un dentista para evitar cualquier posible complicación.

Verdad: no todos pueden hacerse un blanqueamiento dental

El blanqueamiento dental no es bueno para todos los pacientes. Por ejemplo, no es aconsejable en las mujeres embarazadas o lactantes, ya que no se han realizado suficientes estudios sobre los efectos de los agentes blanqueadores en el desarrollo fetal.

Además, las personas con enfermedad periodontal o caries sin tratar, deben resolver estos problemas de salud dental antes de considerar el blanqueamiento, el cual puede agravar estas condiciones, causando dolor y otras complicaciones.

Por otro lado, no suele recomendarse en niños y adolescentes, cuyos dientes aún están en desarrollo. Generalmente, los dentistas sugieren esperar hasta que una persona tenga al menos 16 años, cuando la estructura dental y el esmalte están completamente desarrollados. Realizar un blanqueamiento dental en dientes inmaduros puede aumentar el riesgo de sensibilidad y otros problemas dentales.

Mito: el blanqueamiento dental puede cambiar el color de las restauraciones dentales

El blanqueamiento dental sólo afecta al esmalte natural de los dientes y no tiene ningún efecto sobre materiales dentales como empastes, coronas, carillas o puentes. Por lo tanto, si tienes restauraciones dentales y te realizas un blanqueamiento, es posible que deban reemplazarse para que coincidan con la nueva tonalidad de los dientes.

Verdad: el blanqueamiento dental no funciona en todos los tipos de manchas

El blanqueamiento dental es más efectivo en manchas superficiales causadas por alimentos, bebidas o el tabaco. Las manchas intrínsecas, que se encuentran debajo del esmalte y pueden ser causadas por ciertos medicamentos o lesiones, no responden tan bien al tratamiento y pueden requerir alternativas como carillas o coronas.

Mito: el carbón activado es una alternativa segura para blanquear los dientes

Se ha vuelto popular el uso del carbón activado como blanqueador dental, pero es algo que no cuenta para nada con el respaldo de profesionales ni literatura científica. Puede ser abrasivo y dañar el esmalte dental, lo que podría llevar a una mayor sensibilidad y a problemas serios a largo plazo.

Verdad: el blanqueamiento dental puede requerir mantenimiento.

Para mantener los resultados del blanqueamiento dental, es posible que se necesiten sesiones de mantenimiento. Los dentistas pueden recomendar tratamientos de retoque cada pocos meses o años, dependiendo de los hábitos del paciente y del grado de cambio deseado.

Mito: el blanqueamiento dental debilita los dientes

El blanqueamiento dental, cuando se realiza correctamente y bajo la supervisión de un profesional, no debilita los dientes. El proceso implica la apertura de los poros del esmalte para eliminar las manchas, y estos poros se cierran naturalmente después del tratamiento.

Verdad: el blanqueamiento dental que venden como láser suele ser de luz

Algunas personas llaman láser a los diferentes dispositivos de luz que sirven para acelerar y potenciar el tratamiento, pero lo que realmente blanquea los dientes es el agente químico que contiene el gel blanqueador.
Por tanto, cuando vemos anunciados blanqueamientos con láser, se trata probablemente de una estrategia de marketing.

Mito: las pastas dentales blanqueadoras son suficientes para obtener dientes blancos.

Las pastas dentales blanqueadoras pueden ayudar a mantener los resultados después de un tratamiento blanqueador, pero por sí solas no son tan eficaces como para aclarar significativamente los dientes. Funcionan mejor como una medida preventiva para evitar la aparición de nuevas manchas.

Después de un implante dental, ¿se puede trabajar?

Antes de entender cuándo puedes regresar al trabajo, es útil comprender qué implica el procedimiento de un implante dental. El proceso consiste en insertar un tornillo de titanio en el hueso maxilar para reemplazar la raíz del diente perdido. Esta cirugía se realiza con anestesia local, y en la mayoría de los casos, es un procedimiento ambulatorio que no requiere hospitalización.

Duración del procedimiento:

• Generalmente, la colocación de un implante dental tarda entre 1 y 2 horas.
• El tiempo de recuperación inicial es de unas pocas horas después de la cirugía.

¿Qué implica un implante dental?

Un implante dental es un tipo de cirugía bucal, que se realiza de manera ambulatoria (en la consulta odontológica), pero requiere de un proceso, que puede tomar varios meses, para lograr el éxito. Todo comienza con la extracción del diente afectado, para luego colocar el implante. Después se debe esperar un tiempo para que se cure y se integre al hueso de la mandíbula, para colocar después el pilar (el elemento que une el implante y la corona), y por último, el diente artificial.

En algunos pacientes es posible que se requiera de anestesia general para colocar el implante, en otros solo se usa anestesia local.

Expectativas inmediatas después del procedimiento.

Aunque cada paciente es diferente y sus tiempos de recuperación pueden ser distintos, por lo general, después de un implante dental, es normal sentir molestias, hematomas en la piel y encías. Así como inflamación en el área donde se realizó el procedimiento o leve sangrado.

Estos síntomas irán desapareciendo a los pocos días siguiendo las indicaciones del dentista, tales como el uso de analgésicos y manteniendo una adecuada higiene bucal.

¿Es posible trabajar después de un implante dental?

En trabajos de oficina o de baja actividad física.

Si tienes un trabajo de oficina o un empleo que no requiere mucho esfuerzo físico, podrías volver a trabajar el mismo día de la cirugía, siempre y cuando te sientas cómodo. Después del procedimiento, la mayoría de los pacientes experimentan una leve hinchazón o malestar que puede ser manejado con analgésicos recetados por el dentista.

Factores a considerar:

• Nivel de dolor: el dolor después de un implante dental suele ser leve y puede controlarse con medicamentos.
• Capacidad para hablar: en algunos casos, puedes sentir algo de incomodidad al hablar debido a la hinchazón temporal, pero esto generalmente no impide realizar tareas de oficina.

En trabajos físicos o exigentes.

Si tu trabajo implica esfuerzos físicos como levantar objetos pesados, actividad física intensa o estar en un entorno polvoriento o sucio, es recomendable que esperes al menos 48 a 72 horas antes de regresar al trabajo. Este tiempo de descanso ayudará a evitar complicaciones como el sangrado o la infección en la zona del implante.

Precauciones:

• Evitar esfuerzo físico: El esfuerzo físico puede aumentar el riesgo de sangrado y ralentizar el proceso de cicatrización.
• Exposición a contaminantes: Si trabajas en un ambiente que pueda exponer la herida a suciedad o bacterias, debes tener especial cuidado para evitar infecciones.

Síntomas comunes tras un implante dental.

Independientemente del tipo de trabajo, algunos síntomas son comunes después de la colocación de un implante. Estos suelen ser leves y temporales, pero es importante tenerlos en cuenta antes de decidir si es seguro volver al trabajo.

Posibles síntomas postoperatorios:

• Dolor leve o moderado.
• Hinchazón en la zona tratada.
• Sangrado leve.
• Molestias al comer o hablar durante los primeros días.

Consejos para facilitar la recuperación y volver al trabajo.

Descanso adecuado.

Después de la cirugía, aunque te sientas bien, es recomendable que descanses las primeras horas para permitir que tu cuerpo comience el proceso de recuperación. Si tienes la opción de trabajar desde casa o reducir tu carga laboral los primeros días, esto puede ayudarte a recuperarte más rápido.

Seguir las indicaciones del dentista.

El dentista te proporcionará instrucciones específicas sobre cómo cuidar tu implante después de la cirugía. Seguir estas recomendaciones es muy importante para evitar complicaciones que puedan retrasar tu regreso al trabajo. Estas indicaciones suelen incluir:

• No fumar ni consumir alcohol durante los primeros días.
• Evitar alimentos duros o calientes.
• Usar una compresa fría para reducir la hinchazón.

Alivio del dolor.

El uso de analgésicos recetados por tu dentista ayudará a controlar cualquier molestia después del procedimiento, lo que facilitará que puedas trabajar sin interrupciones. En la mayoría de los casos, se recomiendan antiinflamatorios no esteroideos (AINES) como el ibuprofeno.

Alimentos blandos y fríos.

Es posible que sientas algo de incomodidad al comer después de la cirugía. Comer alimentos blandos como sopas frías, purés y batidos ayudará a evitar molestias adicionales y facilitará tu recuperación.

Situaciones que requieren más tiempo de recuperación:

• Injerto óseo: Este procedimiento adicional puede requerir varios días de reposo.
• Cirugías múltiples: Si te colocan varios implantes a la vez, la recuperación podría ser más prolongada.

En la mayoría de los casos, después de un implante dental, puedes regresar al trabajo dentro de 24 a 48 horas, especialmente si tu empleo no requiere actividad física. Sin embargo, cada paciente es diferente, por lo que es importante escuchar a tu cuerpo y seguir las recomendaciones de tu dentista. Descansar adecuadamente, seguir una dieta blanda y evitar el esfuerzo físico son claves para una recuperación rápida y exitosa.

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¿Cómo se coloca un implante dental?

En los últimos años, los implantes dentales se han convertido en una de las opciones más populares para reemplazar dientes perdidos. Por eso, estar bien informado sobre como es el proceso para colocar un implante dental es muy importante, ya que te va a permitir valorar con más criterio esta alternativa de tratamiento junto a tu dentista.

Aspectos necesarios por los que queremos empezar. En primer lugar, debes saber que la implantología dental es una especialidad de la odontología. Consiste en reemplazar uno o varios dientes mediante la colocación de un implante en el hueso maxilar o mandibular. En segundo lugar, que un implante dental es una pieza generalmente de titanio que se inserta en el hueso maxilar para reemplazar la raíz de un diente perdido.

Veremos paso a paso como se coloca un implante dental de la mejor forma posible y evitando en todo momento el dolor al paciente.

La colocación de un implante dental requiere de un proceso que habitualmente dura entre 3 y 6 meses. Durante este tiempo los implantes deben integrarse con el hueso de la mandíbula para garantizar una sujeción segura.

Es importante destacar que cuando se trata de un implante dental de alta calidad y son colocados por un experto en implantología el riesgo de rechazo de un implante dental es menor al 2%.

1. Evaluación y planificación

El primer paso antes de colocar un implante dental es realizar una evaluación exhaustiva al paciente.

No todas las personas son candidatas para colocar un implante dental. Es necesario tener una buena salud bucal, una buena densidad ósea y tener suficiente espacio en la boca.

Además, se deben cumplir las siguientes condiciones:

• Estar sano o no presentar enfermedades activas que afecten la salud bucal o la cicatrización de las heridas.
• No sufrir problemas de salud que puedan afectar la integración del implante con el hueso.
• No tener hábitos perjudiciales para la salud oral, como fumar.
• Gozar de una buena higiene bucal.

Si no hay problemas previos, el odontólogo examinará la salud bucodental del paciente y realizará un estudio radiográfico para evaluar la densidad ósea y la anatomía de la boca. Con esta información podrá planificar la colocación del implante dental.

2. Anestesia local

Antes de comenzar el tratamiento, se aplicará anestesia local para adormecer la zona donde se colocará el implante. Esto asegurará que el paciente no sienta dolor durante el procedimiento.

3. Preparación de la zona de colocación del implante

Una vez que el paciente está anestesiado, el odontólogo realizará una incisión en la encía para exponer el hueso. Luego, se preparará el lugar donde se colocará el implante mediante la perforación de un pequeño orificio en el hueso.

4. Colocación del implante

Lista la zona, se colocará el implante en el orificio del hueso y se suturará la encía para cubrir el implante.

5. Cicatrización y osteointegración

Después de la colocación del implante, el proceso de cicatrización y osteointegración es crucial para el éxito del implante dental. Durante este tiempo, es importante seguir al pie de la letra las instrucciones del odontólogo y sus consejos sobre los cuidados posteriores a la cirugía. El objetivo es asegurarse de que el implante se integra correctamente en el hueso.

Los primeros días después del procedimiento, el paciente puede experimentar cierta incomodidad e hinchazón en la zona donde se colocó el implante. Es normal sentir un poco de dolor, pero se pueden recetar analgésicos para aliviar el malestar.

A lo largo del proceso de osteointegración, hay que mantener una buena higiene bucal. El paciente debe cepillarse los dientes y usar hilo dental regularmente para evitar infecciones y asegurar que la zona del implante esté limpia.

El odontólogo programará citas de seguimiento para verificar el proceso de cicatrización y osteointegración. Si todo va bien y no hay complicaciones, el siguiente paso será la colocación de la prótesis dental.

6. Colocación de la prótesis dental

Cuando el implante se ha integrado completamente con el hueso, se podrá colocar la prótesis dental sobre él. La prótesis dental puede ser una corona, un puente o una dentadura, dependiendo del número de dientes que se deben reemplazar, y se fijará sobre el implante de tal manera que se adapte perfectamente a la boca del paciente.

En esta fase se realizarán los ajustes necesarios para asegurar que la prótesis dental tenga una apariencia natural y cómoda.

7. Mantenimiento y cuidado de los implantes dentales

Después de colocar la prótesis dental, es importante seguir cuidando el implante dental para asegurar su buen estado a largo plazo. El paciente debe cepillarse los dientes y usar hilo dental regularmente para mantener una buena higiene bucal.

Además, es importante visitar regularmente la clínica de confianza para realizar revisiones y limpiezas profesionales. El odontólogo puede detectar problemas temprano y tratarlos antes de que se conviertan en problemas mayores.

Colocar un implante dental es un proceso que requiere tiempo y paciencia, pero puede ser una excelente opción para reemplazar dientes perdidos.

¿Duele la colocación?

No, la colocación de un implante no debe ser nunca dolorosa. Gracias a los anestésicos locales, la cirugía de colocación de implantes dentales no duele. Sin embargo, dependiendo del grado de dificultad del procedimiento, el postoperatorio puede ser más o menos molesto.

Tipos de colocación de implantes dentales.

A veces, si las características de la boca del paciente nos lo permiten, los implantes dentales se pueden colocar de manera transmucosa. Es decir, sin tener que abrir la encía y suturarla. Esto significa que, desde fuera, se vería una pequeña pieza de metal, que es el tapón de cierre o de cicatrización del implante, que serviría para cerrar la propia herida. En estos casos, las cirugías son aún más cortas y sencillas, y las molestias son aún menores.

Implantes dentales de carga inmediata.

Se dice que se realiza la carga inmediata de un implante cuando se coloca una corona funcional sobre el implante en las primeras 48 horas tras su colocación. Esto se podrá hacer en casos específicos en los que el hueso y las características propias de la boca del paciente nos lo permitan.

Implantes dentales de carga diferida.

La carga diferida de un implante es la que se realiza cuando la osteointegración del implante ya ha ocurrido, es decir, unos 2 o 3 meses después de su colocación. Suele ser lo más habitual.

Escáner dental para implantes.

Cuanta más información se tenga antes de realizar una intervención, más probabilidades hay de que salga bien. Por eso, antes de realizar una colocación de implantes dentales, lo habitual en la actualidad es realizar un escáner de la boca del paciente.

Entendemos que sólo con un escáner se puede planificar adecuadamente un tratamiento de este tipo, estableciendo previamente el tamaño y la inclinación óptimos o, incluso, si no es viable la colocación de uno o varios implantes en las condiciones actuales y hay que realizar algún tratamiento previo.

Colocación de hueso en implantes dentales.

En ocasiones, si el hueso es muy estrecho, muy corto o muy frágil, es posible que sea necesaria la colocación de hueso. Este puede ser sintético, de origen animal o del propio paciente. Será el profesional el que deba elegir qué tipo de hueso usar en cada caso, ya que sus características y comportamiento a largo plazo varían de unos a otros.

Colocación de membrana en implantes dentales.

Una membrana es un material, habitualmente de origen animal, que actúa como un colador, para propiciar que las células que lleguen al implante sean únicamente aquellas encargadas de formar hueso. Es relativamente normal que en el proceso de colocación de un implante dental se decida colocar membrana para mejorar el pronóstico del implante.

Uso del plasma (PRGF) en la colocación de implantes dentales.

El Plasma Rico en Factores de Crecimiento, o PRGF, es una sustancia que se aísla a partir de la sangre del propio paciente. Se puede usar de varias maneras para mejorar el pronóstico de las cirugías: por un lado, mejora sustancialmente el post operatorio quirúrgico, favoreciendo la cicatrización de los tejidos blandos y disminuyendo el dolor tras el procedimiento quirúrgico. Además, es posible fabricar membranas con las células del paciente, lo que mejora, aún más, el pronóstico quirúrgico.

Tipos de carillas dentales

Carillas de porcelana, de composite… ¿Conoces todos los tipos de carillas dentales que existen? ¿Sabes qué son las carillas dentales, cuáles son sus características y para qué sirven las carillas o en qué se diferencian?

Gracias a las carillas, ahora es posible modificar el aspecto de los dientes de manera sencilla y cómoda. Permiten modificar el tamaño, la forma y el color de tus piezas naturales en un tiempo récord, siendo este último aspecto una de las mejores formas de combatir las causas de los dientes amarillos.

Seguramente, por todas estas ventajas, las carillas dentales es uno de los tratamientos de estética dental más demandados en la actualidad.

¿Qué tipos de carillas dentales hay?

Gracias a la innovación en odontología, actualmente existen gran variedad de tipos de carillas dentales.

Fabricadas en distintos materiales, cada tipo de carilla tiene unas características particulares que la hacen diferente. Esto no quiere decir que haya mejores o peores, siempre dependerá de las características que para ti sean más importantes: durabilidad, naturalidad, resistencia, precio… etc.

Hay personas que apuestan por carillas más económicas, pero que tienen una menor resistencia y durabilidad a cambios de color y roturas, y otras personas que apuestan por invertir algo más de dinero a cambio de beneficiarse de unas carillas dentales más naturales, resistentes y duraderas.

En este punto, debes plantearte qué es más importante para ti.

El odontólogo siempre es partidario de optar por carillas dentales de máxima calidad que te ofrezcan los mejores resultados a largo plazo, como veremos más adelante, pero en última instancia, la decisión siempre será del paciente.

A continuación, te contamos los tipos de carillas dentales que existen.

Carillas de porcelana

Empezaremos por una de nuestras mejores recomendaciones: las carillas de porcelana, también conocidas como carillas de cerámica.

Las carillas dentales de porcelana son unas finas láminas que se colocan sobre la cara externa del diente y están fabricadas en porcelana (como su propio nombre indica).

Si son las tradicionales, tienen un grosor de 0,5 mm aproximado y para su colocación se requiere la preparación del diente. Esto significa que hay que pulir ligeramente la parte superficial del esmalte del diente.

Como característica de las carillas de porcelana es que proporcionan una altísima durabilidad y resistencia. Para darte una idea, la porcelana es un material incluso más resistente que el propio esmalte natural de los dientes.

Ofrecen unos resultados muy naturales y apenas son perceptibles, algo que nuestros pacientes aprecian considerablemente. Son personalizables y se realizan a medida del paciente para que no distorsione con el resto de dientes, en el caso en el que se opte por poner solo una carilla.

Otra de las ventajas de las carillas de porcelana frente a otros tipos de carillas dentales es que son resistentes a la tinción y cambios de coloración, cosa que no ocurre en otros tipos de carillas, como veremos más adelante.

Por esta serie de ventajas, las carillas dentales de porcelana son las que recomiendan los odontólogos.

Ahora puede que te preguntes si hay tipos de carillas dentales de porcelana o si son todas iguales y lo cierto es que hay distintos tipos, que se han conseguido gracias a los avances tecnológicos conseguidos en odontología.

Carillas dentales de tipo lente de contacto.

Las carillas dentales de tipo lente de contacto son las que se colocan de forma adhesiva.

Destacan porque no requieren preparación del diente y son extremadamente finas, 0,3 mm, lo que permite revestir el diente sin necesidad de realizar ningún desgaste dentario.

Un ejemplo de carillas de tipo lente de contacto son las carillas E-max.

Las carillas E-max comparten esta cualidad de ser adhesivas y ultrafinas y están fabricadas con una cerámica elaborada a partir de vidrio de silicato de litio, también conocida como cerámica prensada.

Una vez vistas las carillas más innovadoras del mercado, pasamos a hablarte de un tipo de carilla más tradicional que lleva años en el mercado y que seguro te suenan, hablamos de las carillas de composite.

Carillas dentales composite

Las carillas dentales de composite están fabricadas en una resina sintética denominada composite, como cita su nombre. El composite es un material de resina acrílica mezclada con partículas de cerámica, muy utilizado en empastes y rellenos.

Ofrece gran dureza y precios más económicos que otros tipos de carillas dentales, como las que hemos mencionado en los apartados anteriores.

Estas carillas sí requieren la preparación del diente, por lo que son permanentes. Si una se daña, habría que cambiarla para mantener la estética de la sonrisa.

Las carillas dentales de composite se cementan sobre el mismo diente, dándole forma para que mantengan una forma y color similar a los dientes adyacentes, aunque tienen la desventaja de no ser completamente imperceptibles.

Las carillas dentales de composite, a pesar de ser resistentes y más económicas, no ofrecen una gran resistencia a la tinción y cambios de coloración, haciendo que su durabilidad sea mucho menor.

Por otro lado, otra desventaja que detectamos es que no son traslúcidas ni ofrecen la luminosidad que te dan el resto de carillas de porcelana, por lo que consideramos que de alguna manera son de peor calidad y sus resultados no son tan naturales como las de porcelana.

Ya hemos repasado las carillas más destacables del mercado, pero… ¿Hay más tipos de carillas dentales?

Otros tipos de carillas dentales

A lo largo de este artículo hemos visto casi todos los tipos de carillas dentales, desde las de porcelana, las de composite y las ultrafinas o de lentes de contacto, que pueden ser de porcelana o de silicato de litio, que mezcla vidrio y cerámica, como las Emax.

Sin embargo, existen otro tipo de carillas dentales que ahora están más en desuso, pero que se utilizan para cumplir funciones muy específicas, como son las carillas de zirconio.

Carillas de zirconio.

Por último, te explicamos qué son las carillas de zirconio y cuáles son sus características principales para que obtengas una visión global y completa sobre todos los tipos de carillas dentales que existen.

En odontología llevamos mucho tiempo utilizando el zirconio como material para la elaboración de coronas y fundas, ya que ofrece grandes prestaciones en términos de estética y resistencia.

Curiosamente, en carillas dentales ya hay muchas clínicas que no las utilizan y nos abrimos camino a otros materiales que han demostrado ser más adecuados.

Como ventaja de este tipo de carillas, destaca que ofrecen alta resistencia a los cambios de coloración, pero en su contra, hay dos aspectos que a los odontólogos nos han conducido a desecharlas:

• Por un lado, no ofrecen la mismas cualidades estéticas que las que pueden ofrecer otros materiales, como las carillas de porcelana.
• Y por otro, se despegan con facilidad y no ofrecen una gran adherencia al diente.

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¿Cómo se colocan las carillas dentales?

Las carillas dentales son unas láminas que se colocan en la parte frontal de los dientes dañados o desalineados, con el objetivo de mejorar la forma, anatomía, color o posición.

Algunas carillas se colocan sólo en dientes concretos ya sea en una o varias piezas, de forma que quedan integradas con el resto de dientes. En otras situaciones, se colocan en toda la línea de sonrisa llegando a abarcar todos los dientes. Las carillas dentales pueden ser de porcelana, de composite o de nano cerámicas híbridas (compuestas por partículas de cerámica y de composite) y pueden prepararse sin tallar el diente.

Son un tratamiento odontológico que se realiza totalmente a medida. En ocasiones, el método utilizado para colocar las carillas dentales puede crear confusión. Debido a esto vamos a explicarte de forma precisa cómo se lleva a cabo la colocación de las carillas dentales.

¿Cómo se ponen las carillas dentales?

De forma general, todas las carillas son láminas finas que se adhieren a la superficie de los dientes. Tanto si son de cerámica como si son de composite, antes de diseñar una carilla se lleva a cabo un minucioso estudio previo, donde además de estudiar clínicamente la boca del paciente se realiza un análisis de sonrisa.

Paso 1: Diseño Digital de Sonrisa.

Antes de comenzar cualquier tratamiento con carillas dentales, se realiza un estudio detallado de tu sonrisa.

Se toman registros fotográficos y escaneos digitales de tus dientes, sonrisa y proporciones faciales.

Esto permite diseñar la sonrisa ideal que se adapte a tus necesidades y preferencias personales.

Paso 2: Prueba de maqueta o mock-up.

Una vez que se ha diseñado tu sonrisa ideal digitalmente, se crea una maqueta o mock-up para que puedas ver sobre tus dientes cómo será el resultado final antes de ponerte las carillas.

Gracias a esta prueba se puede realizar cualquier modificación que sea del agrado del paciente para garantizar que esté completamente satisfecho con el resultado.

Paso 3: Preparación de los tejidos y colocación de las carillas.

Llega el momento de la preparación y colocación de las carillas dentales. Este proceso se divide en varias etapas:

Preparación de los dientes.

En algunos casos, es necesario realizar un ligero tallado de la superficie externa de los dientes para asegurar que las carillas se adhieran de manera segura y estén alineadas correctamente. Sin embargo, en casos donde no se requiere tallado, este paso se omite.

Adhesión de las carillas.

Las carillas dentales, hechas a medida en los mejores laboratorios de alta estética, se adhieren cuidadosamente a la superficie externa de tus dientes. Este proceso se realiza con precisión para lograr una apariencia natural y una sonrisa correcta.

Duración del tratamiento.

La duración del tratamiento puede variar según la cantidad de carillas que se coloquen. Lo más frecuente es colocar carillas de premolar a premolar para renovar una arcada completa, pero también hay pacientes en los que sólo es necesario colocar una, dos o cuatro carillas.

Por lo general, el día de la preparación del diente y el cementado puede llevar hasta 2 horas si se trata de una renovación completa de la sonrisa.

Cómo poner o colocar carillas dentales de composite.

Este tipo de carillas dentales son las más fáciles de colocar. Requieren de mínima preparación y es un tratamiento que aunque no se puede revertir en su totalidad, sí es fácilmente modificable. Por eso, son ideales para niños, adolescentes o tratamientos estéticos que necesiten menor inversión, y se suelen colocar con bastante frecuencia.

Las carillas dentales de composite se colocan o se modelan directamente sobre el diente del paciente. Es un procedimiento que se puede llevar a cabo en la propia clínica y no es necesario utilizar de una tecnología específica para ello, ya que pueden hacerse directamente en la boca de forma manual.

Uno de los aspectos positivos de elegir este tratamiento es que se realiza en una única sesión. Eso sí, aunque este tipo de tratamiento no requiere de más visitas, con las carillas de composite sí que se considera necesario un mayor mantenimiento para garantizar la conservación del brillo y color adecuado. En función de la calidad del material utilizado, pueden durar en óptimas condiciones entre 5 y 10 años como máximo.

Cómo poner o colocar carillas dentales de porcelana.

Las carillas dentales de porcelana son un tratamiento algo más sofisticado. Se realizan en laboratorio y el proceso que requiere tanto en el diseño, preparado y colocado es más complejo que el anterior.

Se colocan tras preparar la superficie del diente ligeramente, en la mayoría de los casos no necesitan tallado, solo la preparación necesaria para aumentar la adherencia de la carilla a la dentadura. Mientras dura el proceso de elaboración de las carillas en el laboratorio, se suelen colocar carillas provisionales con las que el paciente puede hacer vida totalmente normal. Cuando las carillas de porcelana están listas, se colocan de forma individual en cada pieza dental.

Cómo poner carillas dentales sin tallar.

Si deseas colocar carillas dentales de porcelana pero te da miedo que tallar el diente pueda perjudicar la superficie de tu dentadura, te alegrará saber que existe un método para colocar carillas dentales sin tallar. Para saber si está indicado, hay que hacer un estudio individual del paciente.

¿Cuándo hay que colocar las carillas dentales?

Generalmente las carillas dentales se suelen utilizar para corregir problemas estéticos, para recuperar el esmalte desgastado o deteriorado, protegiendo a su vez el resto de estructura del diente. También se utilizan para realizar cambios de color definitivos y corregir alineaciones no severas en aquellos pacientes que no desean realizar tratamientos de ortodoncia.

Revisión y Mantenimiento.

Se recomienda una revisión a los 15 días después de la colocación de las carillas para asegurarse de que todo esté en orden y que te sientas satisfecho con el resultado.

Luego, se programa otra revisión después de un mes para confirmar la estabilidad de las carillas y los tejidos próximos (encía).

A partir de ese momento, se realizan revisiones periódicas cada 6 meses para evaluar la necesidad de higiene profesional y mantener tu sonrisa en su mejor estado.

Carillas estéticas: ¿Qué son?

En tiempos pasados, tener una dentadura perfecta podría ser una auténtica odisea de visitas al dentistas y diferentes tratamientos. Hoy en día, lucir una sonrisa perfecta ya es posible gracias a los nuevos tratamientos estéticos indoloros como las carillas dentales.

Las carillas estéticas, también llamadas facetas dentales, son unas láminas de entre 0’8 y 1’5 milímetros de grosor, que se colocan en la parte visible de las piezas dentales con el fin de ocultar o enmascarar problemas que hayan podido ser ocasionados por infecciones, fracturas de esmalte, cambios de color o cualquier defecto estético que pueda tener el diente.

Se trata, en definitiva, de una reconstrucción de la pieza dental con fines estéticos, que forma parte de los tratamientos odontológicos restaurativos, mejorando así la apariencia externa de la sonrisa. Este método es muy útil, ya que permite cambiar el color, la forma y el brillo de un diente, pero manteniendo un aspecto muy natural.

Además, las carillas aportan resistencia y protección a los dientes, teniendo la dureza de un diente natural. Además, se trata de un tratamiento poco invasivo e indoloro.

Las carillas se pegan mediante potentes sustancias y suelen tener una duración variable según el material y dependiendo de la buena colocación del dentista, así como el cuidado del paciente.

Los materiales de las carillas pueden ser dos:

Composite: este tipo de carillas se fabrican directamente sobre la pieza dental, aplicando una resina, parecida a la que se usa en los empastes, y se moldea dando forma al diente. Es una opción más económica que la porcelana, pero también menos resistente a la decoloración y deterioro. Su duración suele ser de unos 5 a 10 años. Para alargar todo lo posible la vida de la carilla es aconsejable realizar revisiones periódicas al dentista y limpiezas.

Porcelanas: estas carillas se fabrican previamente en un laboratorio y después son aplicadas al diente, por lo que son más laboriosas en su colocación. Tiene una vida más larga que las carillas de composite, ya que no padecen pigmentaciones ni pérdidas de brillo, su aspecto incluso más natural y el mantenimiento que requieren es algo menor, pero también su precio es algo más elevado.

¿Para qué sirven las carillas estéticas?

Las carillas son útiles para conseguir muchos fines estéticos, tales como:

• Cubrir imperfecciones, roturas del esmalte y fracturas parciales de las piezas dentales.
• Cubrir espacios interdentales, tales como diastemas (separaciones entre los dientes). O para los dientes separados, torcidos o montados, en casos leves, las carillas también pueden servir como solución. Para casos un poco más problemáticos, probablemente se requiera un tratamiento con ortodoncia.
• Corregir problemas de color, tales como el ennegrecimiento o los dientes amarillos, producto muchas veces del consumo de café y tabaco, cubriendo estas piezas dentales con la carilla.
• Corregir la apariencia de dientes que puedan ser demasiado cortos o muy puntiagudos, por ejemplo, cubriéndolos y consiguiendo la sonrisa deseada.

Aunque algo más desconocidos lo cierto en que en nuestra lista también entran los frutos de colores intensos como pueden ser la remolacha o los arándanos y por supuesto no podían faltar en esta lista los condimentos que tengan un alto grado de acidez. En este sentido tenemos al vinagre, una salsa de curry, tomate o soja, todas ellos favoreciendo el desgaste del esmalte.

En cualquiera de estos casos para evitar cualquier tipo de mancha siempre recomendamos enjuagar la boca con agua después de tomar alguno de estos alimentos y por supuesto, cepillarte los dientes después de comer, a ser posible con una pasta blanqueadora.

Ventajas y desventajas de las carillas de porcelana y composite

Dado que las carillas dentales más utilizadas son las de porcelana y las de composite, vamos a detallar los beneficios e inconvenientes que presentan cada una de ellas. Como vas a ver a continuación, las características fundamentales varían en función del material con el que están fabricadas:

Duración y resistencia

Las carillas de porcelana tienen una duración mayor que las de composite, pudiendo resistir en perfectas condiciones hasta 15 años, y además no pierden su color ni se tiñen. Esta duración depende en gran medida de que el paciente siga las instrucciones de su odontólogo relativas a mantenimiento y cuidados. Sin embargo, cada vez cobra más peso la idea de que las carillas sean para siempre, ya que existen diversos estudios que afirman que estas carillas pueden llegar a durar entre 25 ó 30 años.

En contraposición, la duración de las carillas de composite es de un máximo de cinco años aproximadamente. Para llegar a este plazo, es necesario acudir a revisiones de mantenimiento y que el dentista realice el pulido de las carillas. Además, será más fácil que las carillas estéticas duren cinco años en buen estado si el paciente sigue unos buenos hábitos en cuanto a higiene y dieta. Al ser el composite un material que se tiñe con el tiempo, los alimentos y bebidas con mucha coloración (vino tinto, café, frutos rojos, chocolate negro…) así como el tabaco no ayudan a mantenerlo en buen estado.

Reparación

Es muy poco probable que una carilla de cerámica o porcelana sufra alguna fractura. No obstante, el paciente puede tener la tranquilidad de que cualquier daño o desperfecto será reparado rápidamente. Las carillas de composite pueden reconstruirse fácilmente en la clínica dental, mientras que las de porcelana se confeccionan en el laboratorio. Sin embargo, como hemos adelantado previamente, esto no supone un tiempo de espera prolongado para la persona.

¿Cómo se colocan las carillas dentales?

Ya sean de porcelana o composite, las carillas estéticas van adheridas al diente natural de la persona mediante un cementado. Lo que sí varía es el proceso de confección. Aunque en todos los casos se confeccionan totalmente a medida y su forma está, por tanto, personalizada, la colocación de las carillas de composite es más rápida y sencilla. Es habitual que el dentista moldee el material directamente sobre la pieza dental del paciente, mientras que las de cerámica se crean en el laboratorio.

¿Cuánto duran las carillas en los dientes?

¿Las carillas dentales duran para siempre? La respuesta es no. Como ya hemos comentado, las carillas de porcelana ofrecen mayor vida útil y resistencia que las de composite. En cualquiera de los casos, ambas pueden durar muchos años:

– Entre 5 y 10 años en el caso de las carillas de composite.
– Y entre 10 y 15 años en el caso de las carillas de porcelana.

Si la carilla experimenta una pequeña fractura o desgaste, en muchos casos se podrá reparar. Pero si el daño sufrido es grande, lo aconsejable, seguramente, sea cambiar la carilla dental.

Una forma de que duren muchos años es realizar un mantenimiento adecuado de tus carillas, junto con una correcta higiene bucal y no masticar alimentos excesivamente duros, por ejemplo.

Quien realmente puede y debe determinar el tiempo óptimo de uso de las carillas estéticas, el mantenimiento más adecuado para cada caso y si se deben reemplazar o no en caso de daños, es el odontólogo, a quien siempre debes acudir en caso de duda. Nunca compres carillas dentales removibles, pues te expones a resultados nefastos como este.

¿Cualquier persona puede ponerse carillas?

Para poder determinar si una persona es candidata a realizarse un tratamiento con carillas dentales, recuerda que lo más importante es hacer un estudio minucioso previo. Este estudio puede incluir radiografías, escáneres de la boca y cara, fotografías, vídeos etc.

Con todos esos datos se analiza la función masticatoria y la estética, para poder realizar un plan de tratamiento.

Normalmente también se hacen unas pruebas estéticas previas que pueden ser de forma digital, como el tan de moda diseño de sonrisa, o directamente en boca del paciente, llamado mock-up.

Por lo que, en resumen, será tu dentista quien revise tu boca, examine tu caso concreto y determinará si eres o no una persona apta para este tratamiento estético.

¿Conllevan riesgos o problemas?

Hoy en día, podemos decir que, gracias a los avances y a las últimas tecnologías en odontología estética, las carillas dentales no dañan los dientes. Tradicionalmente, las carillas de composite siempre han exigido tallar menos el diente que las de porcelana. Dicho esto, la necesidad de realizar el tallado depende de dos factores: la posición y el color. Si ambos aspectos son adecuados, no será necesario hacerlo. En cambio, si el diente se encuentra excesivamente adelantado o tiene un color muy amarillo sí que es necesario “tocar” la pieza dental. En estos casos, se llevará a cabo un tallado dental bajo anestesia local.

¿Las carillas se pueden blanquear?

No, las carillas dentales no se pueden blanquear. Por ello, antes de colocarse una carilla es necesario asegurarse de que el color es el adecuado. Esto se consigue mediante las pruebas que realiza el odontólogo al paciente, en las que se determina cuáles son el color, la forma, el tamaño o la posición más adecuados. Si, por ejemplo, el paciente no está conforme con el color una vez que se ha colocado la carilla en la boca, será necesario retirarla y elaborar una nueva.

Además, a la hora de pensar en el color también es importante tener en cuenta el grosor de la carilla. Esto quiere decir que tienen un grosor mínimo y que, además, son translúcidas para aportar naturalidad. Por tanto, si el color de nuestros dientes es amarillo y colocamos la carilla encima, este tono se transparentará y la sonrisa tendrá un aspecto amarillento. Dado que las carillas tienen un objetivo fundamentalmente estético, será muy conveniente llevar a cabo un blanqueamiento dental antes de la colocación de la carilla. De esta manera, la persona lucirá unos dientes blancos y brillantes.

Si están contraindicadas para mí, ¿qué alternativas tengo?

Dicho todo lo anterior, hay ocasiones en las que el paciente no puede ponerse carillas por diferentes motivos. En este caso, recomendaremos otro tipo de tratamiento.

Malposiciones muy severas.

Hay personas que están interesados en llevar carillas estéticas para mejorar su sonrisa pero tienen malposiciones muy severas. Esto hace que los profesionales recomienden al paciente la posibilidad de llevar ortodoncia. Así, se obtendrán resultados óptimos sin tallar el diente, pues en caso de recurrir a las carillas, el volumen del diente quedaría excesivamente reducido.

Problemas de maloclusión.

Cuando el paciente no tiene una buena mordida (clase II, clase III, mordida cruzada…) las carillas también pueden estar contraindicadas porque hay riesgo de rotura. Al igual que sucede con el supuesto anterior, lo aconsejable sería que el paciente comenzara un tratamiento de ortodoncia. Es importante recordar que toda la aparatología dental sirve para corregir problemas de maloclusión, por lo que la persona puede elegir el tipo que más le convenza: alineadores (Invisalign), brackets metálicos, ortodoncia lingual, etc.

Bruxismo.

Aunque en muchas ocasiones el hecho de padecer bruxismo se presente como una contraindicación, lo cierto es que se puede tratar a estos pacientes a pacientes que tienen este hábito y llevan carillas. Lo que sí es necesario en estos casos es que elaboremos una férula de descarga para que la persona duerma con ella y así evitar que pueda romperlas.

Higiene deficiente.

No contar con una adecuada higiene bucodental no solamente es perjudicial para la salud dental, sino también para usar carillas estéticas. La acumulación de sarro conlleva la aparición de inflamaciones en las encías o filtraciones. Sin embargo, este problema tiene una sencilla solución: mantener una rutina de limpieza bucodental.

Si aun crees que las carillas están contraindicadas o pueden resultar un problema para ti, lo más adecuado es que acudas a un dentista especializado en estética dental. De esta manera, podrás saber con certeza cuál es el tratamiento que más se adapta a tus necesidades. Esperamos que esta guía te haya servido para resolver tus dudas acerca de las carillas o saber si es el tratamiento que quieres llevar a cabo. Aun así, si tienes alguna pregunta estaremos encantados de poder ayudarte.

Encías inflamadas

¿Qué son las encías inflamadas?

Cuando las encías están inflamadas se debe a que hay una acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías. Si no se trata, puede progresar a una forma más grave de enfermedad periodontal llamada periodontitis.

Puede aparecer en cualquier persona, independientemente de su edad o sexo, aunque lo más frecuente es que aparezca en personas entre los 30 y 50 años y según algunos estudios científicos, en mayor la proporción en los hombres que en las mujeres.

Las encías inflamadas es una primera fase de la enfermedad periodontal, que en caso de no controlarla pueden llegar a causar la pérdida de dientes, por lo que habría que colocar implantes dentales al provocar daño en los tejidos blandos o en los huesos que soportan los dientes.

Si tengo la encía inflamada… ¿a qué se puede deber?

El odontólogo es quien puede determinar el factor que desencadena la inflamación de encías. Muchas causas pueden generar esta problemática: desde una reacción puntual a un alimento o a un producto de uso oral, una infección pasajera de origen vírico, hasta a una enfermedad periodontal más complicada.

Si lo dejas pasar, el problema se agudizará progresivamente y aparecerán otras enfermedades asociadas. Te comentamos de algunas:

Gingivitis.

Este problema bucodental es la primera fase de la enfermedad periodontal. La acumulación de placa o sarro sobre las piezas dentales provoca el sangrado de encías y su inflamación. Este proceso afecta a personas de cualquier edad y puede evolucionar hacia una periodontitis.

Una adecuada higiene bucodental y el control profesional por parte de un odontólogo especializado en periodoncia ayudará a prevenir y a controlar tu problema y sus efectos. ¡Conseguirás controlar la enfermedad!

Periodontitis.

Cuando la gingivitis evoluciona y no es tratada, entras en esta fase caracterizada por la proliferación de bacterias que generan procesos inflamatorios graves en los dientes. La periodontitis destruye la encía, el ligamento periodontal, afecta a la estructura ósea maxilar y a la larga provoca la pérdida de piezas dentales.

Si llegas a esta fase, ¿sabes qué hacer? Lo fundamental y más urgente, es acudir a un odontólogo especializado en periodoncia para valorar el estado de tu dentadura y poder tratar la enfermedad a la mayor brevedad posible.

Causas de las encías inflamadas.

Habitualmente se creía que las encías inflamadas eran causa de una mala higiene dental por mala limpieza o cepillos dentales con las cerdas muy duras, es cierto que es una de las causas pero no la única. También puede ser debida a ciertas carencias nutricionales como puede ser el hierro y la vitamina C y por supuesto que exista ya una enfermedad periodontal.

• Placa bacteriana: la principal causa de las encías inflamadas es la acumulación de placa bacteriana en los dientes y las encías. Si la placa no se elimina mediante el cepillado y el uso de hilo dental regular, puede irritar las encías y causar inflamación.
• Higiene oral deficiente: el cepillado irregular, el uso insuficiente de hilo dental y la falta de limpiezas dentales regulares pueden contribuir a la acumulación de placa y al desarrollo de gingivitis.
• Tabaco: fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar gingivitis y empeorar la inflamación de las encías.
• Cambios hormonales: durante el embarazo, la pubertad o la menopausia pueden aumentar la sensibilidad de las encías y aumentar el riesgo de gingivitis.
• Factores genéticos: Algunas personas pueden tener una predisposición genética a desarrollar enfermedades de las encías.
• Prótesis dentales mal ajustadas.

¿Ante qué síntomas de enfermedad periodontal debes alarmarte y visitar a tu dentista? Te los enumeramos.

Encía inflamada y sangrado.

El sangrado de encías y su inflamación son los signos más precoces de la enfermedad gingival y periodontal. Si cuando te cepillas los dientes ves cómo tus encías sangran, están irritadas y tienes problemas de placa en los márgenes gingivales, actúa con premura y ataja el problema.

Halitosis y mal sabor de boca.

Cuando tu boca presenta un exceso de bacterias, se generan gases malolientes que además de provocar un aliento desagradable dañan las encías. Intenta realizar una correcta higiene bucodental a diario y visita a tu dentista de forma regular. La limpieza profesional será tu solución.

Sensación de dientes más largos.

La encía inflamada y las patologías asociadas a la enfermedad periodontal provocan retracción gingival. Si no actúas a tiempo, este problema debilitará tus dientes de forma progresiva.

Sensibilidad dental.

La encía inflamada y la retracción gingival provoca que la raíz del diente quede más expuesta. Esta circunstancia es la que genera sensibilidad ante cambios de temperatura y ciertos sabores.

Movilidad dentaria.

Cuando los problemas avanzan y comienza la reabsorción de la estructura ósea de los maxilares, se pierde soporte dentario y las piezas dentales comienzan a moverse. La última consecuencia es la pérdida de dientes.

Los dientes se desplazan.

La disminución del hueso maxilar y de los tejidos de soporte dental favorecen la movilidad de los dientes, su superposición o la amplitud de espacio entre pieza y pieza.

Tratamiento para las encías inflamadas.

El tratamiento se centra en reducir la inflamación, eliminar la placa bacteriana y prevenir su acumulación futura. Algunos tratamientos habituales son:

Buena higiene oral:

Cepillado dental: Cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de dientes suave y pasta dental fluorada. Asegúrate de cepillar suavemente a lo largo de la línea de las encías y en todas las superficies de los dientes.

Uso de hilo dental: Usa hilo dental diariamente para limpiar entre los dientes y debajo de la línea de las encías, donde el cepillo de dientes no puede llegar.

Enjuague bucal: Usa un enjuague bucal antimicrobiano para ayudar a reducir la placa bacteriana y prevenir la inflamación de las encías.

Limpieza dental profesional:

Limpieza dental profesional: Programa citas regulares para una limpieza dental profesional. Durante esta limpieza, se eliminará la placa y el sarro acumulados en los dientes y las encías.

Tratamientos específicos:

Raspado y alisado radicular: En casos más graves, puede ser necesario un tratamiento llamado raspado y alisado radicular. Durante este procedimiento, se eliminará la placa y el sarro debajo de la línea de las encías y alisará las superficies de las raíces de los dientes para prevenir la acumulación futura de placa.

Enjuagues bucales con antisépticos: Se pueden recetar enjuagues bucales con antisépticos para reducir la inflamación y prevenir la infección bacteriana en las encías.

Medicamentos tópicos: En algunos casos, se pueden recetar medicamentos tópicos, como geles o cremas, para aplicar directamente sobre las encías inflamadas para ayudar a reducir la inflamación.

Cambios en el estilo de vida:

Dejar de fumar: Si fumas, dejar de fumar puede ayudar a reducir la inflamación de las encías y mejorar la salud bucal en general.

Alimentación saludable: Mantén una dieta equilibrada y rica en frutas, verduras y alimentos ricos en fibra para promover la salud bucal y general.

Remedios naturales para las encías inflamadas.

Para poder tratar estos síntomas es fundamental acudir a nuestra clínica dental, con el fin de que nos recomienden un tratamiento adecuado a nuestro caso, pero también es posible cuidar nuestras encías con algunos remedios caseros.

• Uno de los más conocidos y efectivos es realizar enjuagues bucales con agua tibia y sal. Esto es gracias a que las soluciones salinas tienen propiedades antisépticas que además nos van a ayudar a que se reduzca la inflamación.
• Otro de los remedios que podemos utilizar es la utilización del limón. Por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias que nos van a ayudar a reducir las molestias y la inflamación.
• El té también nos va a ayudar para las encías inflamadas, ya que tiene una solución antiséptica natural que es capaz de desinfectar y mejorar la curación. El té podemos mezclarlo con la miel, que tiene propiedades antibacterianas.
• El aloe vera también podemos utilizarlo, puesto que tiene propiedades antiinflamatorias, además de funcionar como un analgésico que va a hacer que tengamos menos dolor y molestias.
• El bicarbonato podemos utilizarlo, ya que tiene la capacidad de eliminar bacterias que pueden acumularse debido a la comida, también ayuda a eliminar la placa reduciendo la inflamación y las molestias.

Cómo prevenir las encías inflamadas.

Cuando aparecen las encías inflamadas, lo más recomendable es acudir a un diagnóstico profesional, pero además podemos llevar a cabo alguna de las siguientes recomendaciones:

• Aumentar la higiene dental: como medida cautelar es recomendable mejorar nuestros hábitos de higiene dental, con especial atención a limpiar de forma adecuada las ciencias.
• Alimentación equilibrada: en algunos casos por ciertas deficiencias de nutricionales puede parecer inflamación de las encías, por tanto, una dieta equilibrada puede solucionar el problema. Es importante incrementar ingesta de alimentos con altos contenidos en vitamina C y hierro.
• Utilizar seda dental: la utilización de la seda dental es muy buen aliado para el cepillado, ya que con ella podemos acceder a zonas más complicadas con las que no podemos acceder con el cepillo dental.
• Modificar la pasta dental: puede darse el caso de que las hacías inflamadas aparezcan como reacción al dentífrico que estamos utilizando porque tengamos una sensibilidad hacia este.
• Hidratarnos bien: beber agua de forma abundante nos van a ayudar a mantener la boca hidratada, también nos va a ayudar a eliminar restos de alimentos y bacterias

brackets para adultos en bilbao

Ortodoncia para adultos: nunca es demasiado tarde

No estás conforme con tu sonrisa y quieres mejorarla? Si sonríes con vergüenza y eres una persona adulta, puede que creas que ya no tienes edad para iniciar un tratamiento de ortodoncia. Sin embargo, te sorprenderá saber que uno de cada tres pacientes son adultos que han decidido mejorar la estética y funcionalidad de su sonrisa.

Para adaptarse a sus necesidades, los brackets en adultos resultan mucho más discretos. Por ello, atrás han quedado los antiestéticos métodos tradicionales asociados a niños y adolescentes, así que la ortodoncia en adultos es un sistema más atractivo. Gracias a una demanda cada vez más creciente por parte de personas adultas, han surgido nuevos sistemas de ortodoncia prácticamente imperceptibles e igual de eficaces que les permite hacer vida normal. Pero ¿qué métodos hay en la actualidad y cuál es su eficacia en adultos?

• Conforme pasan los años puede ser más complicado corregir la alineación de los dientes. Los huesos maxilares están desarrollados por completo por lo que no se podrá guiar para una erupción adecuada. Esta es una gran diferencia con respecto a lo que ocurre con los niños y adolescentes. Debido a ello, en casos complejos el tratamiento de ortodoncia podría acompañado también de una cirugía ortognática.

• Con la edad, algunos de nuestros pacientes interesados en una ortodoncia en adultos han tenido otro tipo de tratamientos de forma previa: endodoncias, implantes dentales, coronas, tratamientos periodontales, carillas dentales,… ¿Resulta esto un impedimento? Como ya hemos comentado, cada caso es diferente.

• Lo principal es que el paciente cuente con una óptima salud bucodental.

¿Hasta qué edad puedo ponerme ortodoncia?

La respuesta es sencilla: siempre que esté indicado. Los tratamientos de ortodoncia son aconsejables en todas aquellas personas que tengan problemas de maloclusión dental. En la actualidad, encontramos personas de entre 20, 30, 40 e incluso 60 y 70 años que han decidido optar por un tratamiento de ortodoncia. Con ello, se mejora no solo la estética, sino también la funcionalidad de su sonrisa.

En ocasiones, son personas que, bien por motivos económicos o estéticos, no se pusieron ortodoncia cuando eran adolescentes. Igualmente, es posible que se trate de pacientes que no han respetado debidamente la fase de retención y necesitan un retratamiento de ortodoncia. Y es que, con el tiempo, los dientes vuelven a la posición inicial si no hay un sistema adecuado de retención.

¿Qué problemas corrige la ortodoncia en adultos?

En un inicio, los tratamientos de ortodoncia están encaminados a corregir cualquier problema relacionado con la maloclusión dental:

• Apiñamiento.

• Dientes mal posicionados.

• Mordida abierta.

• Presencia entre espacios entre las piezas o diastemas.

• Mordida cruzada.

• Mordida excesivamente cubierta.

Sin embargo, los tratamientos de ortodoncia en adultos son más complejos que los realizados a niños. Por un lado, los huesos maxilares están completamente desarrollados, por lo que no se puede actuar directamente sobre ellos para guiar la correcta erupción de los dientes. Esto sí se consigue a través de un tratamiento de ortodoncia infantil, conocido como interceptiva. Por ello, en aquellas ocasiones en las que hay que corregir malposiciones en los huesos maxilares debemos recurrir a un tratamiento combinado de cirugía ortognática a nivel hospitalario y ortodoncia.

En segundo lugar, es habitual que las personas adultas se hayan realizado otros tratamientos previos a la ortodoncia. Generalmente, se trata de procedimientos orientados a mantener la salud y la funcionalidad de sus piezas dentales: endodoncias, coronas o carillas dentales, implantes… Lo cierto es que no suelen suponer ningún impedimento a la hora de empezar una ortodoncia, aunque en el caso de los implantes hay que estudiar cada caso. Lo más importante antes de colocar cualquier aparato dental es que el paciente cuente con una óptima salud bucodental.

Por este motivo, si sufres la incidencia de enfermedades de las encías (gingivitis o periodontitis) o si tienes algún tipo de afección bucal como, por ejemplo, la caries debes acudir a un especialista para tratarlas previamente. Solo entonces podrás iniciar tu tratamiento de ortodoncia.

¿Qué ventajas tiene la ortodoncia?

Lo comprobarás al poco tiempo de terminar tu tratamiento: una sonrisa bonita te otorga una mayor seguridad en ti mismo. Además de volvernos más atractivos y confiables para el resto de personas, una sonrisa estética supone también una serie de ventajas en cuanto a nuestra salud dental y bienestar general:

En caso de no tener una oclusión dental perfecta, algunas piezas dentales chocan entre sí.

Por ello, unos dientes bien alineados evitan el desgaste de las piezas dentales y facilitan tanto la masticación como la digestión de las comidas.

Además, una maloclusión provoca sobrecargas musculares, dolores de cervicales o migrañas, e incrementa las posibilidades de padecer problemas de bruxismo.

Por último, unos dientes alineados facilitan nuestra higiene bucodental: al no haber dientes apiñados, existe un mejor acceso a todos los recovecos de nuestra boca.

Así, reducimos la incidencia de enfermedades periodontales o la aparición de caries. Sin embargo, a lo largo del tratamiento de ortodoncia pueden surgir unas complicaciones mínimas que se deben tener en cuenta antes de tomar la decisión de iniciar el mismo.

¿Qué aparato de ortodoncia es el más conveniente?

Hasta hace unos años, los adultos evitaban iniciar un tratamiento por el factor estético. Sin embargo, en la actualidad existe una amplia gama de brackets y aparatos estéticos de ortodoncia. El foco del diseño se ha puesto en los adultos que quieren iniciar un tratamiento de ortodoncia pero prefieren que el aparato sea prácticamente imperceptible por otras personas.

Trabajamos desde hace años con los siguientes aparatos de ortodoncia:

Ortodoncia invisible (alineadores transparentes): se trata de un alineador completamente transparente. Cada una o dos semanas, el alineador se modificará para ir desplazando y corrigiendo la sonrisa.
Aparato lingual: El aparato de ortodoncia lingual se coloca por dentro de los dientes. Estos brackets son de aleación de oro y son individuales para cada paciente. Es el método de ortodoncia más imperceptible de todos los estéticos. En la ortodoncia lingual, los brackets van pegados por detrás de los dientes por lo que apenas se ven.
Brackets de cerámica: En este caso, los brackets son de cerámica y el aparato es de color del diente.
Brackets de autoligado. Este tipo de aparato es el convencional.

¿Qué ventajas tienen los brackets estéticos?

Es un método mucho más estético que los brackets metálicos convencionales y supone la opción más barata dentro de los métodos de ortodoncia estética.. A diferencia de otros brackets estéticos, como los realizados en plástico, no se tiñen ni pierden su transparencia a lo largo del tratamiento. Sin embargo, dentro de los métodos fijos de ortodoncia, debemos destacar los brackets linguales como el sistema más invisible de todos.

¿Qué ventajas tienen los brackets linguales?

La ortodoncia con brackets linguales Incognito es el método más estético y el único 100% invisible. Los brackets van cementados en la cara interior del diente, por lo que son completamente imperceptibles: nadie notará que llevas ortodoncia. S confeccionan a medida y fabricados en una aleación de oro, lo que permite que el bracket sea mucho más fino y cómodo para el paciente. Con la fabricación personalizada se consigue una planificación mucho más precisa. Sin embargo, los sistemas fijos de ortodoncia tienen un inconveniente en común: dificultan la higiene dental. En este sentido, son los métodos removibles los que les ganan cierta ventaja.

¿Por qué los adultos eligen alineadores transparentes?

Se basa en un conjunto de férulas transparentes, prácticamente imperceptibles, que el paciente deberá ir cambiando cada dos semanas. Para planificar el caso, se diseña el resultado final de la sonrisa gracias a un software. Con este sistema, es posible confeccionar de una sola vez todas las férulas que el paciente va a necesitar hasta obtener el resultado óptimo.

En caso de optar por este método, es imprescindible recordar que la eficacia del mismo depende de que lleves puestas las férulas durante, al menos, 22 horas al día. Sin embargo, podrás retirarlas para comer, lavarte los dientes o para acudir a un determinado evento social. Por este motivo, es el método más cómodo e higiénico y el recomendado para aquellas personas afectadas por enfermedades periodontales que deben tener un cuidado especial con sus pautas de limpieza oral. Además, se minimiza la incidencia de llagas o heridas debidas al el roce del aparato con las mejillas o las urgencias dentales a causa de fractura de un bracket.

¿Cuánto dura un tratamiento de ortodoncia para adultos?

Como explicábamos anteriormente, en los adultos los huesos maxilares han terminado la fase de crecimiento y los dientes llevan años en una posición fija. Por este motivo, los movimientos resultan más costosos y mediante tratamientos más largos que en el caso de los niños. Siempre serán más cortos los procedimientos destinados a corregir pequeñas malposiciones derivadas de un proceso de retención deficiente. Aun así, la duración de un tratamiento de ortodoncia en adultos oscila entre los 18 meses y los dos años, aproximadamente. Durante este periodo, puedes seguir una serie de consejos para minimizar las molestias derivadas del tratamiento de ortodoncia.

Consejos para adultos que llevan ortodoncia.

El tratamiento de ortodoncia es un proceso prácticamente inocuo, pero hay ciertas precauciones a tener en cuenta a lo largo del mismo. En caso de que hayas optado por un tratamiento fijo de ortodoncia, existe cierto riesgo de que se te despeguen los brackets. Por ello, no debes comer alimentos demasiado duros y evitar prácticas como comer manzanas o bocadillos a mordiscos. En su lugar, trocearlos puede ser una buena opción. También es aconsejable evitar alimentos especialmente pegajosos o fibrosos, pues pueden quedar adheridos a los brackets y dificultar la higiene dental.

A lo largo del procedimiento, es posible que, debido al roce, aparezcan pequeñas llagas o heridas. Para evitarlo, puedes usar cera especial para ortodoncia. Además, es aconsejable que, en caso de tenerlas, no tomes alimentos especialmente ácidos como cítricos, tomate frito… La ortodoncia no daña como tal los dientes, pero los métodos fijos sí dificultan la limpieza de nuestra boca. Por ello, además de cepillarte los dientes después de cada comida, debes completar tus rutinas de higiene con el uso de hilo dental o los cepillos interproximales.

De esta manera, eliminarás de manera eficaz los restos de comida y las bacterias que, tras el cepillado, han quedado entre las piezas dentales. Además, sobre todo en los casos de ortodoncia lingual, se hace especialmente relevante el uso del irrigador bucal. Se trata de un cepillo que usa el agua a presión para conseguir una higiene bucodental completa. Te recordamos que, en caso de haber optado por alineadores, deberás llevar las férulas puestas durante al menos 22 horas al día para garantizar la eficacia del mismo. En caso de no respetar estos plazos, el tratamiento se alargará en el tiempo.

Acude a las revisiones pautadas por el especialista, respetando los plazos recomendados. De esta manera, el ortodoncista llevará un seguimiento exhaustivo de tu caso, ajustará los aparatos para realizar los movimientos debidos y verificará que todo sigue el transcurso debido. Como has podido comprobar, los riesgos que asumes a la hora de iniciar un tratamiento de ortodoncia son mínimos en relación a los beneficios que aporta tanto a la estética como a la funcionalidad de tu sonrisa.

¿Qué es la deglución atípica o deglución infantil?

La deglución es el acto de tragar, es una acción fisiológica compleja que requiere de la coordinación de la respiración y de la interacción entre los diferentes grupos musculares para poder transportar el alimento, saliva y líquidos desde la cavidad bucal hasta el estómago. Si existe un patrón anormal puede afectar a uno o varios de esos componentes de la cadena.

Tragar es algo que hacemos sin pensar incluso antes de nacer, pero si se establece un patrón incorrecto, tiene una repercusión muy importante en el desarrollo y el funcionamiento de las funciones de la boca.

¿Qué es la deglución atípica? 

La deglución atípica es uno de los hábitos orales más frecuentes en los niños y persistente en algunos adultos. Rara vez se presenta sola, tiene una fuerte asociación con la succión digital prolongada y la respiración bucal. Cuando hablamos de deglución atípica nos referimos a un patrón anormal a la hora de tragar saliva, líquidos o alimentos.

Deglución = el acto de tragar.

Atípico = lo que se aleja de lo normal, de lo típico.

El patrón anormal más común de la deglución atípica es empujar la lengua contra o entre los dientes al tragar (la forma normal de tragar es colocando la lengua contra el paladar). Otros patrones de deglución atípica también pueden ser contraer el mentón al tragar, interponer el labio inferior o apretar los labios para tragar, movimiento de la cabeza y ruido.

Como dato estadístico sabemos que a los 5 años de edad el 50% de los niños presentan deglución atípica, disminuyendo al 38% en la dentición mixta temprana (8-10 años) y un 30% en la dentición permanente joven (14 años). En los adultos persiste en un 15% aproximadamente.

¿Cuáles son las causas de la deglución atípica?

La deglución atípica se debe a diversas causas como alteraciones en el desarrollo de las estructuras orofaciales y malos hábitos dentales, entre otras.

En cuanto a las alteraciones orgánicas:

  • Hipotonía: una disminución del tono muscular, donde todos los músculos que participan en el proceso de masticación se ven afectados.
  • Anquiloglosia: dificultad para mover la lengua, debido a que el frenillo lingual es demasiado corto.
  • Malformación de los huesos maxilares: lo cual provoca problemas de mordida.
  • Factores genéticos: pueden influir en la morfología de las vías respiratorias o del paladar.
  • Macroglosia: conocido también como lengua ancha o lengua engrosada, ya que, al tener un tamaño más grande de lo normal, dificulta la masticación y limita su movilidad.
  • Problemas otorrinolaringológicos: episodios frecuentes de amigdalitis, rinitis alérgica, hipertrofia adenoidea o de las amígdalas, entre otras.

Entre los malos hábitos adquiridos:

  • Uso del biberón o del chupete a partir de los dieciocho meses, más de lo recomendado.
  • Succión digital prolongada: la costumbre de chuparse el dedo.
  • Respiración bucal en vez de nasal: puede causar problemas en el paladar, la mandíbula, la lengua, los dientes y la garganta.
  • El abuso de papillas más allá de la edad recomendada: lo cual afecta al correcto desarrollo de los huesos y músculos y problemas de masticación.
  • Onicofagia: la manía de morderse las uñas.
  • Succión de mejillas, lingual y labial.

¿Cómo detectar la deglución atípica?

  • La lengua descansa entre los dientes o contra los dientes.
  • Respirar por la boca en vez de por la nariz de forma habitual.
  • Maxilar superior o inferior hacia adelante.
  • Maxilar superior o inferior retrasado.
  • Al momento de tragar se necesita de elevar la cabeza, contraer los labios excesivamente, hacer muecas o ruidos.

¿Qué consecuencias tiene la deglución atípica?

  • Como se ha explicado anteriormente, en la deglución adulta la lengua se coloca en el paladar, esta posición es clave porque favorece el desarrollo y ensanchamiento del maxilar superior. Cuando la punta de la lengua se coloca de forma errónea por detrás de los incisivos superiores o entre las arcadas dentarias:
  • Los incisivos se inclinan hacia delante, la postura de las piezas dentales se modifica por el empuje de la lengua durante el acto de tragar
  • El paladar no crece como es debido, no se permite el desarrollo correcto tanto del maxilar superior como de la mandíbula y las arcadas dentales no se desarrollan de forma adecuada provocando paladares estrechos y apiñamiento entre otras consecuencias.
  • El crecimiento y función de la musculatura orofacial se altera al producirse una menor contracción de los músculos que elevan la mandíbula, mientras que se aumenta la actividad de la musculatura perioral, en consecuencia se pierde el equilibrio de la lengua con la musculatura perioral y los labios.
  • Problemas del lenguaje, dificultad para pronunciar con claridad los fonemas como D, T, I, N y/o R.
  • Facilita la presencia de maloclusiones como la mordida abierta y mandíbula retraída.

¿Por qué la deglución atípica tiene que ver con las maloclusiones?

La deglución atípica se relaciona con la presencia de maloclusiones tales como:

  • Mordida cruzada.
  • Mordida abierta.
  • Inclinación anterior del plano maxilar y posterior del plano mandibular.
  • Diastemas.
  • Protrusión de los incisivos superiores.
  • Aumento del resalte (espacio entre los dientes superiores e inferiores).
  • Disminución de la sobremordida (los dientes superiores no cubren a los inferiores).

La relación entre la deglución atípica y las maloclusiones, y en especial la mordida abierta siguen siendo tema de discusión. Algunos autores afirman que es la causa de la mordida abierta mientras que otros creen que es una consecuencia de la mordida abierta ya que el espacio remanente entre la arcada superior e inferior, característico en este tipo de maloclusión, favorece la interposición lingual entre ambas arcadas para conseguir el sellado de la cavidad bucal durante la deglución.

¿Qué tratamientos existen para corregirla? 

En primer lugar hay que hacer un diagnóstico completo que debe incluir la identificación del hábito bucal incorrecto y su posible causa. El tratamiento de la deglución atípica es multidisciplinar en intervienen la logopedia, la ortodoncia y si es necesario la cirugía, y es necesario realizarlos en conjunto para poder lograr un buen resultado y que este sea estable en el tiempo.

ORTODONCIA: Se ha podido observar que se consiguen mejores resultados, en términos de calidad y durabilidad, cuando el tratamiento se inicia en dentición temporal, por tanto, un diagnóstico precoz permitirá mejorar significativamente el pronóstico.

Cuando el tratamiento de la deglución atípica se empieza en una edad temprana se hace mediante ortodoncia interceptiva, este tratamiento busca corregir problemas de origen esquelético, tales como un paladar estrecho o un maxilar muy adelantado o hacia atrás, a una edad temprana.

La ortodoncia en la edad adulta puede corregir la posición de los dientes o el problema esquelético causado por la constantes presión de la lengua al tragar

LOGOPEDIA – TERAPIA MIOFUNCIONAL: La terapia miofuncional consiste en la realización de ejercicios que permiten la reeducación de los patrones musculares con el objetivo de restablecer el equilibrio muscular orofacial con una correcta posición y actividad de la lengua tanto en deglución como en reposo. La base de la terapia miofuncional es la conciencia y el cumplimiento por parte del paciente de los distintos ejercicios pautados. Algunos autores recomiendan utilizar diferentes tipos de aparatología auxiliar para facilitar la motivación y el cumplimiento del paciente en este tipo de terapia.

La rehabilitación miofuncional y el tratamiento ortodóncico deben ir de la mano para lograr deshacernos del hábito de la deglución atípica.

CIRUGÍA: En los casos donde se diagnostique una alteración anatómica que impida la posición correcta la lengua, y por tanto su función, como un frenillo lingual corto o una hipertrofia amigdalar y/o adenoidea se puede requerir de tratamiento quirúrgico adicional.

¿Cuando hay que dejar de usar el chupete?

El chupete es un objeto que acompaña a muchos bebés durante sus primeros años de vida. Les ayuda a calmarse, a dormir y a satisfacer su reflejo de succión. Sin embargo, el uso del chupete, si se prolonga demasiado, puede tener efectos negativos en el desarrollo bucodental y en el habla de los niños. Por eso, es importante saber cuándo y cómo quitar el chupete al bebé de forma respetuosa y gradual.

¿Cuándo quitar el chupete a los niños?

No hay una edad exacta para quitar el chupete, ya que depende de cada niño y de su nivel de apego al mismo. Sin embargo, algunos expertos recomiendan hacerlo antes de los dos años, para evitar que se convierta en un hábito difícil de romper y que interfiera con el crecimiento de los primeros dientes del bebé y el paladar.

Otros especialistas aconsejan esperar hasta los tres años, cuando el niño ya tiene más madurez emocional y cognitiva para entender la situación y colaborar.

Un buen momento para empezar a dejar el chupete es cuando empieza a gatear y a dar los primeros pasos. En esta etapa, el niño está más interesado en explorar su entorno y en desarrollar nuevas habilidades, lo que puede facilitar su renuncia al placer oral. Además, el chupete puede ser un obstáculo para su movilidad y su comunicación.

En cualquier caso, lo ideal es que el proceso sea gradual y que se adapte al ritmo y a las necesidades de cada pequeño. No es bueno quitar el chupete de golpe.

El motivo por el que hay que dejar el chupete.

El uso del chupete puede conllevar ciertos riesgos. Vamos a ver los motivos por los que se desaconseja su uso:

El peque puede volverse dependiente: sobretodo si lo utiliza siempre para dormir, tu bebé puede despertarse y romper a llorar por el simple hecho que se le haya caído de la boca. A menos que te guste despertarte varias veces, este puede ser un motivo de peso para que deje el hábito.

Su uso continuado puede aumentar el riesgo de infección en el oído: sobre todo a partir de los 6 meses, ya que en el período anterior, la tasa de infección es sensiblemente más baja.

El uso del chupete puede interferir en la lactancia materna: algunos estudios señalan el uso del chupete como responsable de una disminución en la lactancia materna.

Su uso reiterado puede provocar problemas en los dientes: ese sería el caso de los peques a los que les cueste más dejarlo y prolonguen su uso más de lo normal (más de 2 años). En este caso, pueden crearse malformaciones en la dentadura.

¿Qué consecuencias tiene el uso prolongado del chupete?

Las tetinas son negativas para la boca, dicen los odontopediatras. «No es una cosa que recomendemos, pero tampoco lo satanizamos porque sabemos que tiene ventajas: previene la muerte repentina en el lactante cuando es un niño alimentado con biberón o sirve para calmarlo cuando no está el padre o la madre».

Una de las consecuencias de atrasar la retirada del chupete es una mala oclusión de los dientes. En un mordisco normal, los dientes superiores se asientan ligeramente por fuera de los dientes inferiores tanto en la parte delantera como posterior, y en los dos lados de la boca. La alteración más frecuente debida al chupete es lo que se denomina mordisco abierto, cuando queda un agujero entre los dientes superiores e inferiores. El chupete no permite que los dientes de arriba se toquen con los de abajo y cuando los niños intentan juntar los dientes, es cuando se ve un espacio o agujero entre los cuatro incisivos. Los chupetes también pueden acabar formando un paladar estrecho y, a veces, un mordisco cruzado posterior, cuando los dientes superiores muerden por dentro de los dientes inferiores. Estas dos alteraciones, sin embargo, también tienen un componente genético importante. Es decir, puede ser que un niño no haya utilizado ni chupete ni biberón y tenga mordisco cruzado.

La maloclusión puede provocar también dificultados para deglutir, problemas respiratorios o del habla. «Como no cierra los dientes por delante, la lengua se mete por el medio y muchos sonidos, como la s, no los puede pronunciar».

¿Se puede solucionar?

La retirada del chupete tiene efectos inmediatos. Según explica esta odontopediatra, antes de los tres años el mordisco abierto se puede corregir «espontáneamente». Es decir, el espacio entre los dientes superiores e inferiores se puede cerrar solo al cabo de unos meses. Hasta la pubertad todo es más o menos corregible porque es un periodo de crecimiento y se pueden poner aparatos para modificarlo. Cuanto mayor sea el niño, el tratamiento para solucionarlo será «más agresivo».

Es preferible la succión del chupete que la del dedo, puesto que este hábito es más difícil de quitar. Por eso, en el caso de bebés que se chupan el dedo gordo es recomendable sustituir este hábito por el chupete, que será más fácil de retirar.

En caso de utilizar el chupete en los primeros meses.

Como ya hemos mencionado previamente, el uso del chupete en el primer año es una opción válida, y puedes decidir dárselo o no.

Sin embargo, hay que tener en cuenta ciertos aspectos para su uso idóneo, y no crear un mal hábito. Recuerda que puedes encontrar un pack de chupetes aquí, y bolsas para chupetes.

Principales ventajas y consejos de uso:

  • Como distracción en situaciones difíciles: por ejemplo cuando lleves al peque al médico y le tengan que pinchar por algún motivo.
  • Ayuda al peque a dormir: aunque no debe ser la primera opción, como hemos visto antes, como último recurso puede funcionar.
  • En general, les ayuda a calmarse: como es un reflejo innato, succionando algo se sienten más relajados.
  • Reducen el riesgo de SMSL: estudiado por varios investigadores, que explican que hay una relación entre el uso del chupete y un menor riesgo de padecer este síndrome.
  • Durante un vuelo, ayuda a aliviar molestias: el uso del chupete les ayuda a regular los cambios de presión del aire.
  • Y por último, recuerda que hay una gran aliada a la hora de dejar el chupete: la paciencia.

Es importante mantenerla para evitar situaciones “tensas”. Por ejemplo, sacarle de golpe el chupete es un impulso que debemos evitar.

En cualquier caso, plantéate el uso del chupete como un recurso temporal que tienes a tu disposición que te puede ayudar durante el primer año de tu bebé.

Consejos para que tu bebé deje el chupete.

La AAP (siglas de Academia Americana de Pediatría), aconseja el uso del chupete durante el primer año del bebé (ya sea en siestas o por la noche). Una de las razones más importantes es que, según varios estudios, el chupete funciona como un “escudo” frente al SMSL (síndrome de muerte súbita infantil), ya que reduce el riesgo de padecerlo mientras están durmiendo.

Aun así, en niños amamantados con lactancia materna, se recomienda retrasar el uso del chupete para evitar interferencias.

La Asociación Española de Pediatría coincide con la americana, ya que considera que a partir del año de vida, se reducen drásticamente los riesgos de padecer el SMSL, y además apunta que no tiene ningún beneficio evidente prolongar el uso del chupete.

A partir de este momento, los riesgos o desventajas empiezan a ser mayores que los beneficios.

A continuación, te mostramos consejos útiles para que tu peque deje el chupete, según la edad:

  • Lactantes: sobre todo a la hora de dormir, podemos realizar acciones alternativas al chupete como por ejemplo dar de mamar, mecer, cantar, masajear o abrazar al bebé.
  • 0-2 años: no hay que olvidar que si el peque lleva chupete, es porque nosotros se lo dimos. Teniendo claro esto, es muy importante no ofrecérselo como primera solución a llantos o nervios. En estos casos es recomendable distraerlo con juguetes, juegos y actividades.
  • Hasta los 2 años, si el bebé no está llorando, es importante dejar de ofrecérselo como distracción. La reacción puede que nos sorprenda y que el peque no lo pida.  A la hora de dormir, acompañarlo contándole un cuento o cantándole (como en el periodo anterior), siempre resultará mejor que ofrecerle el chupete.
  • Más de 2 años: contarle una historia/cuento que hable de la necesidad de dejarlo puede ser una opción. Hablarlo de manera calmada y paciente, explicándole que ya no es un bebé, y que ya es mayor para usarlo.
  • Otra forma es intentar llegar a un “trato”: cambiarle el chupete por un juguete, por ejemplo. O hablarle de una misión que tiene que realizar, para alentarlo a que consiga un pequeño triunfo.

En cualquier caso, es muy recomendable visitar al pediatra en caso de dudas o problemas mayores.